Por Luis Solari de la Fuente. Ex primer ministro
Felicitaciones, Colombia, en la persona de su embajador don Álvaro Pava, por el exitoso y espectacular rescate de rehenes.
Al jefe del chavismo le habrá sabido a trago amargo no estar en la foto ni en la operación de rescate. Esto se suma a sus problemas internos consecutivos a la catástrofe del referéndum para perennizarse en el poder.
Con seguridad más le preocupa el derrumbe político de su socio boliviano, que ha debido aceptar a la oposición ir a un referéndum revocatorio. Así lo ganara, el inviable proyecto de construir una nación unicultural en un país que es culturalmente diverso mantendrá la fractura social y política del hermano país. Tarde o temprano tendrá que ir a una política de encuentro fraterno y conciliación; de no hacerlo, su proyecto, al carecer del indispensable sustento de cohesión social, quedaría destinado al naufragio.
La mediterraneidad boliviana y su condición multifronteriza, le concede potencial geoestratégico como territorio articulador, obviamente útil para el proyecto chavista. Ahora que es claramente visible un escenario adverso a su socio altiplánico, ¿cuál podría ser el plan B o salida de emergencia para los sueños hegemónicos?
En el mapa sudamericano, el otro país multifronterizo, que además tiene una sexta frontera oceánica, es el Perú. Los sueños hegemónicos de aislar política y militarmente a Colombia, enclaustrar a Chile y negociar con Brasil su tránsito hacia el Pacífico, serían claves para el poder onírico. Pero cuando el soñador se despierta, se encuentra con la realidad: aquí no hay --ni debe haber-- un gobierno complaciente con esos sueños.
No estamos en el cuento de la cucarachita Martina, que soñaba despierta qué haría con la monedita que halló; estamos ante una operación organizada: articulación de una red política radical en el continente, creación de focos de difusión/acción distribuidos en nuestro territorio y --recién revelado-- un persistente "turismo político" de radicales hacia países de la esfera chavista.
¿Están relacionados esos periplos con el paro? Si nuestros servicios de inteligencia conocieran de ello, sería indispensable que también lo sepa la ciudadanía. ¿Alguien cree que somos cándidos para no darnos cuenta de que esas operaciones cuestan mucho dinero?
El radicalismo viene utilizando, entre otros, tres instrumentos. Primero: los presidentes regionales y los alcaldes, aunque obtengan votos en minoría, por ley tienen mayoría de consejeros. En Moquegua, el gobierno regional obtuvo 27% de votos; el 73% que no votó por él está representado por la minoría de consejeros. ¡Un absurdo! El primer ministro terminó negociando con el frente regional, apoyado por ese 73%. Como en casi todos los departamentos se da una figura análoga, rápidamente "la calle" se apropia de la agenda y desplaza a la autoridad pública. 'Bocatto di cardinale' para los radicales.
La realidad indica que se erró al legislar. La mayoría de los electores debe ser representada por la mayoría de consejeros, como una verdadera democracia representativa.
Segundo, nuestra incapacidad como país para hacer llegar los beneficios del crecimiento económico hacia todas las familias, especialmente en los territorios rurales, y la sensación mayoritaria --revelada por las tres encuestas nacionales de junio-- que "aquí no pasa nada".
Tercero, la entrega constante de "banderas" para la protesta, como la larga desatención al reclamo moqueguano sobre el canon, o los decretos legislativos que estimulan protestas de comunidades campesinas y diversos gremios; o la del estribo: retención de canon en cuentas del Gobierno Central.
¿Acaso no es del interés chavista dañar a la CAN vía la posición boliviana de no permitirnos flexibilizar una decisión andina? ¿La intromisión altiplánica en nuestros asuntos es casualidad o búsqueda de respuesta dura?
Ante la crisis en nuestro vecino suroriental, ¿sería un futuro presidente chavista en el Perú la "salida de emergencia" del proyecto hegemónico? Parece que al chavo llanero el 2011 le queda lejos. No permitamos que el chavo del 11 pretenda "adelantarlo".