Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

Mesa que más aplaude

Rincón del autor. Lo que denotan estos disputados comicios es la fatal ausencia de partidos en el Congreso. Son cascarones, parchados, 'reparchados' y atomizados al máximo

Por Mariella Balbi

Aunque la primera legislatura de este gobierno tuvo cerca de 30% de aceptación, al ciudadano de a pie el Congreso le interesa poco o nada. Para ser objetivos esto es así desde hace ya algún tiempo, y ocurre en otras latitudes. Si nos centramos en nuestro país, lo que primero salta a la vista es que el representante no representa, sea porque ha salido con pocos votos o porque el voluble y temperamental elector nacional es así, como diría el vals: "desdeñoso, semejante a los dioses", y no lo reconoce luego de haberlo elegido. Cuando se ve que las faltas de los congresistas se encubren y unos tratan de salvar a otros, al observar el ausentismo crónico o iniciativas que buscan ocuparse de un litigio familiar en trámite judicial, todos piensan: ¿Para qué sirve el Congreso?

Se viene una nueva elección de la disputada Mesa Directiva, la lógica cívica indica que debería existir un consenso entre oposición y oficialismo. Fatalmente esto es impensable en términos políticos. Sin embargo, una lista de leyes prioritarias para la próxima legislatura no tendría que ser motivo de disenso, puede haber matices frente a dos o tres prioridades, mas no sobre el conjunto. La aprobación de las leyes de carrera pública, de carrera judicial, del trabajo se ha convertido en una promesa con ritmo de letanía para ambas posiciones, pero 'por angas o por mangas' no se concretan.

La discrepancia electoral radica en que la oposición dice no querer una mesa sumisa, como lo sería una oficialista, mientras que el oficialismo busca ser una mesa facilitadora y no obstruccionista. Ambos bandos aspiran a mejorar la alicaída popularidad del Congreso, sin percatarse de que el de a pie quiere una mesa ecuánime, que no haga desfilar a cuanto ministro haya para que explique lo inexplicable. Pero tampoco acepta una actitud protectora, firmemente partidaria frente a los ministros cuestionados. El 'blindaje' al titular del Interior resta, no suma.

La elección de la próxima Mesa Directiva tiene como trastienda un agotador juego de las sillas. Que si se divide a los partidos o se respeta la posición oficial de cada bancada. El fiel de la balanza resulta ser el fujimorismo, sus votos ungirán al triunfador. Conocedora de ello, esta bancada --que tiene cuatro grupos, pero que es disciplinada-- se toma su tiempo y agudiza la guerra de nervios. Cuando se pregunta a los bandos cómo aceptan tal respaldo o por qué actúan dividiendo agrupaciones, la respuesta unánime es: se requieren votos, no principios, no planteamientos. Votos que se cuentan como si fueran lingotes de oro, por los cuales se ofrece todo y de todo.

Lo que denotan estos disputados comicios es la fatal ausencia de partidos en el Congreso. Salvo el Apra, son cascarones, parchados, 'reparchados' y atomizados al máximo. ¡Hay partidos de a uno, de a dos integrantes, encima la oposición está divida! En esta timba de votos, las adhesiones solo permiten sentarse en la mesa --lo que no es peccata minuta--, pero no garantiza la ilusión de mejorar la imagen del Congreso, por más que aplaudan a rabiar.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook