Por Evelyn Núñez
Dice la historia que los retablos fueron hechos para evangelizar. Los primeros eran portátiles y pequeños. Los sacerdotes caminaban con su retablo en la mano para explicar las representaciones iconográficas. Pero con las tendencias artísticas, las formas fueron variando. Sofisticaron su estética y su técnica. La Iglesia los mandaban a confeccionar a tallistas y escultores, firmaban un concierto (contrato) y después de un tiempo las piezas estaban listas.
En el templo de San Pedro, ubicado en el Cercado de Lima, hay 13 retablos, la mayoría de estilo barroco, y todos son de madera. En sus lienzos y esculturas están retratados los santos más significativos para los jesuitas.
PRESERVACIÓN
Los retablos maravillan el ojo de los visitantes. Combinan muy bien los elementos arquitectónicos, pictóricos y escultóricos. Sin embargo, en San Pedro, el tiempo y la falta de supervisión debilitaron sus estructuras, mientras las polillas atacaron los lienzos y las esculturas. Era imprescindible que estos gigantes de la madera tallada pasaran por una restauración.
En el 2003, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) firmó un convenio con la Parroquia de San Pedro. Se buscaba incluir a los retablos como parte de los proyectos de restauración, una de las líneas de trabajo de Aecid. Desde entonces, el tercer piso del templo (declarado monumento en 1959) cuenta con un equipo de profesionales que hacen los estudios históricos, estructurales, la documentación, investigación y restauración de cada una de las partes del retablo. Si bien los procesos son dirigidos por Gemma Ballesteros, responsable por la Aecid, la finalidad de esta entidad es solo dar el empujón inicial. Cuando el plan empiece a sostenerse solo, los beneficiarios se harán cargo de toda la inversión. Por ese motivo, el párroco Enrique Rodríguez asumirá la tarea de los gastos desde diciembre, y aunque eso significa mucho esfuerzo, su propuesta es más ambiciosa: piensa poner en valor el conjunto monumental. "Nuestro proyecto contempla que dentro de 10 años, cuando se cumplan 450 años de la llegada al Perú de los jesuitas, se haya restaurado la iglesia y esté integrada al circuito turístico", dice. Por ahora, señala que sus fondos pueden asegurar el trabajo de los restauradores por dos años más, pero que después necesitará ayuda. Mientras, la Aecid trabaja en una publicación, en la cual dejarán constancia de las restauraciones llevadas a cabo en San Pedro.
ENTRE TINTES Y VIRUTA
El proceso de restauración varía según el estado del retablo, pero en todos los casos se separan los lienzos de la madera. Las normas internacionales indican que el desmontaje es la última alternativa en restauración. De esta manera, será muy difícil encontrar un retablo desarmado en el taller de madera. Su trabajo consiste en consolidar las estructuras, restituir las piezas que faltan, librar a la madera de los insectos y estudiar cada pieza del retablo. Parte de la investigación implica hallar la estética primigenia y luego decidir cuál es la que debe quedar a la vista. Hasta el momento, este taller junto con el de lienzos ha restaurado cinco retablos: San Estanislao de Kostka, La Sagrada Familia, La virgen de la O, La Anunciación y San Luis de Gonzaga. Por ahora trabajan en el retablo de San Francisco Javier. Se trata de todo un trabajo artístico y profesional que viene a ser solo el primer paso para un renovado y turístico San Pedro.
Un poco de historia
4En el retablo, cada elemento tiene un nombre: si se mira de forma vertical, la parte de la izquierda es la calle del evangelio. Luego viene la calle central, y hacia la derecha está la calle de la epístola. Si se lee de abajo hacia arriba, entonces está compuesto por el primer cuerpo, luego el segundo cuerpo y, finalmente, la parte superior es el ático o coronación.
4En la mayoría de los retablos intervenidos en la parroquia de San Pedro no se ha encontrado autoría. Sin embargo, la investigación realizada por estos profesionales, así como el registro fotográfico, será de gran ayuda para las restauraciones futuras.
4Según los datos del Arzobispado de Lima, al conjunto monumental de San Pedro inicialmente se le conocía como San Pablo, pero en 1770 tomó el nombre del apóstol poseedor de las llaves del reino.