MIAMI / BOGOTÁ [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Solo duró unos meses libre en Colombia. El ex congresista Luis Eladio Pérez, compañero de cautiverio durante cuatro años de Ingrid Betancourt, llegó ayer a Miami, pues dijo temer por su vida ante las amenazas que recibió en su país.
Pérez, quien fue rehén durante siete años de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), explicó que el pasado lunes, antes de ingresar a la Fiscalía en Bogotá para ofrecer una declaración en contra de los terroristas, recibió una llamada amenazadora. "Me decían que tuviera cuidado con lo que iba a decir, porque si no me mataban", relató al diario "El Nuevo Herald".
Tras cumplir la citación judicial, Pérez aseguró que recibió otra llamada en su casa en la que le advirtieron que se iba a "arrepentir de todo".
El ex cautivo dijo que varias fuentes le comunicaron que las FARC lo acusan de participar en la operación que culminó en la liberación de 15 secuestrados, entre ellos Ingrid Betancourt, tres contratistas estadounidenses y 11 uniformados colombianos. "No habría ayudado a un rescate militar, por el inmenso riesgo que tienen ellos de morir", afirmó. Y añadió: "No había ayudado así me hubieran dado el 99% de probabilidades de que saldrían con vida".
Pérez fue liberado por las FARC en febrero pasado a través de una gestión internacional que lideró el presidente venezolano, Hugo Chávez. El ex congresista escribió el libro "Siete años secuestrado por las FARC", en el que denuncia el inhumano trato a los que son sometidos los rehenes.
Tras conocer su viaje, el embajador estadounidense en Colombia, William Brownfield, dijo que su gobierno está dispuesto a recibir a todos los ex secuestrados que por miedo a su seguridad soliciten refugio, pues "se ganaron ese derecho". "Si el ex senador Pérez ha decidido estar en EE.UU. porque se siente más seguro, yo no le puedo negar ese derecho, porque él ha pagado años y años en la selva", manifestó el embajador a los periodistas.
Brownfield agregó que la embajada está dispuesta a ofrecer ayuda en términos de documentación y visas.
IMPIDEN FUGA
En tanto, el Gobierno de Colombia aseguró ayer que frustró un plan de las FARC para que varios miembros de su organización escaparan de una cárcel de alta seguridad. "La guerrilla quería liberar a varios de sus integrantes que están detenidos y eso tampoco lo vamos a tolerar", indicó el ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia.
Según las autoridades, el plan incluía una toma de la cárcel de alta seguridad La Dorada, 150 kilómetros al oeste de Bogotá y que ayer fue intervenida por la seguridad estatal.
En este centro penitenciario están recluidos al menos 300 presos acusados o condenados por pertenecer a las FARC, según la oficina local del defensor de los derechos ciudadanos. Ahí también están detenidos importantes jefes paramilitares de ultraderecha y narcotraficantes.
Cinco de los detenidos en La Dorada que aparentemente dirigían el plan de fuga fueron trasladados a las cárceles de alta seguridad de Cómbita (centro) y Girón (centro-este). Ellos fueron identificados como Luis Arturo Garcés, Tulio Murillo, Inocencio Morales, Roberto Celis y Álvaro López, señalados por las autoridades de pertenecer al frente 47 de las FARC.
Betancourt estaba segura de que la matarían"Estaba segura de que me iban a matar. Viví siete años con la seguridad de que la muerte era mi compañera cada día", afirmó la ex candidata presidencial en el programa "Larry King Live".
Betancourt aseguró que el 23 de febrero del 2002, cuando fue secuestrada, "no podía ni imaginar que estaba empezando un camino de casi siete años". "Pensaba que como mucho serían tres meses", agregó.
Todo su cautiverio, en el que tanto ella como sus compañeros secuestrados fueron torturados física y mentalmente, "fue un infierno para el cuerpo, fue un infierno para el alma, fue un infierno para la mente". "Fue todo horrible", agregó.
En la entrevista, Betancourt se negó a contestar dos preguntas: si salvó la vida del hijo de su ex compañera Clara Rojas, nacido en cautiverio, y si fue abusada sexualmente. "Hay cosas que pasan en la jungla que deben quedarse en la jungla", sentenció.
Respecto de sus sentimientos hacia sus captores, Betancourt asegura no odiarlos. "Ahora que estoy fuera todo parece tan lejos. Esas personas son como alienígenas para mí", añadió.