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ENTREVISTA. LEDDY MOZOMBITE LINARES

No elegimos ser trabajadoras del hogar

Según el Sindicato Nacional de Trabajadoras del Hogar, existen unas 700.000 empleadas del hogar. Muchas de ellas aún no reciben un trato justo

Por Manuel Marticorena Solís

Humildad. No hay palabra más precisa que refleje la actitud de las trabajadoras del hogar. Humildes son ellas, humildes sus palabras y humildes las paredes del local que las cobijan en el Sindicato Nacional de Trabajadoras del Hogar en el Cercado; un refugio cuya máxima decoración es una gigantografía que reclama dignidad y reconocimiento. Un sueldo, no propinas; respeto, no lástima; y, sobre todo, amor propio para reclamar lo justo: sus derechos.

Leddy Mozombite es secretaria de organización de este gremio que apenas tiene dos años de formado. En la entrevista, la acompaña atenta --de pie y desde una esquina del local-- Obdulia Guevara, secretaria de economía. Ambas tienen la misma historia: provincianas, a veces explotadas, queridas, maltratadas, con el mismo don de servicio que es propio de su oficio. Ambas, ahora como dirigentes, quieren cambiar las cosas y han empezado difundiendo entre cientos de trabajadoras del hogar sus experiencias.

¿Cuántas trabajadoras del hogar existen?
Calculamos que somos 700.000 en todo el país.

¿No son demasiadas?
En realidad, trabajadoras del hogar no son aquellas que vienen del campo a la ciudad y laboran en cosas de la casa, sino también están sus hijas que trabajan en casas y que, pese a haber estudiado para ser profesoras de educación inicial o enfermeras, no pueden trabajar en su campo por la falta de empleo y también son trabajadoras del hogar.

Existe una legislación que regula sus derechos. ¿Ha ayudado a que haya un mejor trato en este tipo de empleo?
Nosotros tenemos la Ley 27986, que se aprobó el 2 junio del 2003. La ley, por ejemplo, dice que el contrato puede ser verbal o escrito, pero mayormente es verbal.

¿No es mejor tener un contrato escrito?
Es necesario. A muchas compañeras las han traído de provincias niñas y han trabajado muchos años sin haberles pagado porque les han hecho creer que son como hijas, sobrinas o ahijadas del empleador. Cuando ya tienen mayoría de edad, las despiden sin ningún goce de beneficios. Cuando se les hace juicio a los empleadores, dicen: "Pero si no ha sido mi trabajadora, la he tenido como a mi hija". Por eso, hay que acreditar la relación laboral.

En efecto, ¿cómo comprueban que han sido trabajadoras?
En los casos que asesoramos armamos una estrategia de pruebas. Usualmente el abogado pide que la compañera haga un plano de distribución del ambiente dentro de la casa, describa de qué colores son las cortinas, cuántos baños hay, muebles, para establecer que hubo una relación laboral.

Poniéndome del otro lado, podría decir que iba por dos horas diarias. El tiempo suficiente para conocer la distribución del hogar.
Nunca una trabajadora va a laborar dos horas. En ese lapso no se lava, plancha, cocina en una casa. Nunca. La ley dice que después de cuatro horas de trabajo tienes todos tus beneficios, y si dices que solo ha trabajado dos horas es imposible.

¿Cuál es el pago adecuado para una trabajadora del hogar?
Nosotros luchamos para que a la trabajadora del hogar se le pague el sueldo mínimo (S/.550) porque ese es un sueldo que permite asegurarla (salud y pensiones). La Sunat no acepta una cifra menor. Pero hay empleadores que a veces dicen a la Sunat que pagan así y en la realidad pagan menos. Muchas compañeras que vienen aquí para resolver sus problemas nunca han ganado S/.550, sino menos.

¿Cuánto pagan en la actualidad?
Cama adentro pagan S/.300 o incluso S/.250. Fuera de Lima es peor; las compañeras ganan S/.50 mensual.

¿No exagera con esa cifra?
Pero es así. El año pasado estuve en Andahuaylas y tuvimos un salón lleno de trabajadoras del hogar menores de edad. ¿Qué hace una niña cuidando a otra niña? Las traen de los caseríos para que en la mañana hagan labores del hogar y en la tarde vendan. Así está la situación.

¿Cuál es la reacción de ustedes?
En las zonas donde tenemos filiales, nuestras compañeras van y hablan con el empleador y con el Ministerio de Trabajo, pero el ministerio hace muy poco porque no hay personas dedicadas a este tema.

Si son 700.000, eso significa que uno de cada 10 hogares en el país tiene una empleada...
En otros países la gente tiene trabajadoras del hogar porque las necesita, pero aquí lo hacen incluso por 'monería'. Un profesor nos llamó a pedirnos una y nos decía que no podía pagar los S/.550 porque tampoco ganaba bien. Le dijimos que no tuviera empleada, pero él incluso quería una trabajadora capacitada en computación para que cuando salieran del colegio sus hijos los ayudara a hacer sus tareas en la computadora. Claro, encima iba a lavar y planchar y todo lo demás. Qué contradictoria es la vida, la mayoría de empleadores quiere trabajadoras sin estudio y este profesor quería una empleada capacitada. Le pregunté si creía que era justo el sueldo que quería pagar y terminamos discutiendo.

Mencionaba que hay empleadas que son tratadas como parte de la familia y que no reciben un pago. ¿No son conscientes de que son trabajadoras del hogar?
Muchas han venido a los 10 años de provincias, traídas porque les han dicho que van a estudiar, que son parte de la familia. Al final, no estudian y tampoco les pagan. De esos casos, aquí en el sindicato, tenemos 80. Tenemos el ejemplo de la señora Socorro Cautivo, que la trajeron de 6 años de la sierra --ahora es anciana-- con la promesa de que iba a estudiar, pero ha trabajado toda su vida sin sueldo, incluso se casó. Los empleadores le impedían que fuera a la casa del esposo, no le daban sueldo, y encima el esposo, que era taxista, colaboraba con el mantenimiento de la casa de los empleadores. Cuando murieron ellos, la señora se quedó en la casa y ahora la quieren sacar de ahí porque --según la demanda que le han hecho-- ella nunca trabajó para ellos. Le han hecho creer que era parte de la familia y ahora la hermana del empleador dice que no la conoce y que nunca la han hecho trabajar.

Muchos de estos casos no se denuncian.
Estamos en otro siglo, la esclavitud se acabó, pero a veces solo han cambiado los personajes, la situación de las trabajadoras del hogar sigue siendo difícil. Sus hijos que ya han crecido no denuncian a sus empleadores por vergüenza. En el caso de la señora de la que hablamos antes, ella vino y su hija se oponía a que denunciara, pedía que el caso se quedara ahí nomás, hasta que les llegó una orden de desalojo. Entonces recién se animó a llevar el caso al juzgado.

¿Es suficiente S/.550 al mes?
Nadie puede vivir con ese sueldo. A quien labora cama adentro por derecho le corresponde una buena alimentación y tiempo para que estudie, porque no siempre va a ser trabajadora del hogar. La ley dice ocho horas de trabajo, pero eso no se cumple porque la mayoría no quiere dar estudio. Por eso han salido esas academias e institutos dedicados a trabajadoras que enseñan los domingos: muchas empleadoras solo quieren dejarlas estudiar en sus salidas.

¿Cuántas agencias de empleos hay?
Un montón. En el Ministerio de Trabajo están registradas ochenta, pero en realidad hay miles. Hay agencias que tienen filiales en varios distritos. Por ejemplo, la compañera Irma Gárate, quien fue encontrada muerta en un tanque de agua en Chaclacayo --su caso está en investigación--, fue contratada en una agencia de Huaycán que pertenecía a otra que estaba en el óvalo Santa Anita y esta a su vez a una de La Molina.

Es toda una red...
Exacto, se registran con una dirección, pero tienen varias. Hacen negocios con nuestras compañeras. Las mandan a un trabajo por un mes y cuando no les conviene y salen, no les pagan.

Pero así como hay malas, también hay buenas agencias...
No he escuchado de esas. Las agencias no se comprometen a que les paguen sus beneficios laborales, les hacen firmar un contrato y se acabó. Siempre ganan. Si a una compañera que ha trabajado un mes no le conviene el empleo, no le pagan y la rotan. Hay compañeras que no aguantan porque no les permiten hacer cosas que estén fuera de su trabajo.

¿Cuál es su trabajo?
Lavar, planchar, cocinar, atender a los niños, si los hay, o a las mascotas, pero hay cosas que no son parte de nuestro trabajo. Por ejemplo, no es parte de nuestro trabajo ir a pagar servicios. La ley dice que una trabajadora del hogar es aquella que hace todos los quehaceres dentro del hogar, pero hay empleadores que piden que atendamos un negocio que tienen en la propia casa, eso no es nuestro trabajo porque estamos generando lucro al empleador.

¿Cuánto tiempo tiene el sindicato al que pertenece?
El 15 de octubre vamos a cumplir dos años. Nos hemos constituido con 90 trabajadoras.

¿La demanda por trabajadoras del hogar ha crecido?
Yo creo que no, hay más chicas buscando empleo. En las agencias todos los días hay gente haciendo colas buscando trabajo, y esto aumenta porque cada vez hay mayor migración.

¿Perciben un crecimiento económico?
Eso es lo que dice Alan (García). Cuando salimos a protestar el 9 de julio, nosotros gritábamos: "Alan, la pobreza no es un porcentaje, es la realidad". En los asentamientos humanos sigue habiendo pobreza, nosotras ganamos 350, 400 y 550 soles por mes. ¿De qué crecimiento estamos hablando?

¿Eligió ser trabajadora del hogar?
Nadie elige ser trabajadora del hogar, pero ahora somos conscientes de que somos trabajadoras del hogar y estamos felices de serlo. Nuestro trabajo es digno, porque producimos y apoyamos al desarrollo del país también.

LA FICHA
Nombre: Leddy Mozombite
Profesión: Trabajadora del hogar
Edad: 47 años
Situación familiar: Casada, dos hijos
Cargo: Secretaria del Sindicato Nacional de Trabajadoras del Hogar del Perú
Organización: El sindicato fue fundado el 15 de octubre del 2006 gracias a un esfuerzo del Centro de Capacitación de Trabajadoras del Hogar.

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