La reunión de más de cinco horas celebrada ayer entre el Sindicato de Actores de Estados Unidos (SAG, por sus siglas en inglés) y el Gremio de Productores de Cine y Televisión (AMPTP) no llegó a buen puerto. Por el contrario, la situación parece haber alcanzado su momento más álgido.
Ninguno de los sindicatos se mostró dispuesto a cambiar su discurso y su posición. El problema radica en las condiciones laborales y las ganancias esperadas, luego de que el anterior convenio expirase el pasado 30 de junio.
REPUDIO COLECTIVO
Este convenio trató de obtener más ingresos para los artistas por la comercialización de las producciones en DVD y otros formatos derivados de las nuevas tecnologías.
En un severo comunicado, la AMPTP culpó de la situación actual al SAG por intentar lograr más en estas negociaciones que lo que obtuvieron directores, guionistas y otros actores durante las suyas.
Sin embargo, no todo está perdido. La SAG no optará por medidas extremas hasta el momento debido a que muchos de sus afiliados se oponen definitivamente a la huelga. Mientras tanto, los estudios temen tener una posición unilateral en la que el detonante termine por sacar a los actores a la calle.
Ahora la SAG tiene en sus manos la que es --según el Gremio de Productores de Cine y Televisión-- la oferta final, la cual será sometida a voto en los próximos días para ver si es aceptada. De lo contrario, podría anunciarse un paro de actores que tendría consecuencias terribles para la industria del entretenimiento en Estados Unidos y en el resto del mundo.