Por Martín Paredes Oporto
Entre 1976 y 1990, Philip Roth sostuvo una serie de conversaciones con escritores que tenían, casi todos, un rasgo fundamental: ser judíos. Algunos de ellos sobrevivientes del holocausto (Primo Levi, Aharon Appelfeld e Iván Klima), exiliados forzosos del nazismo (Isaac Bashevis Singer) y otros emigrados por distintas razones (Milan Kundera y de algún modo Edna O´Brien). La experiencia de la violencia del exilio recorre las conversaciones ya sea como motivo literario o dolorosa biografía o las dos cosas a la vez, como en Levi y Appelfeld.
En El oficio: un escritor, sus colegas y sus obras Roth reúne estas conversaciones junto a un intercambio epistolar con Mary McCarthy, un desgarrador retrato de Bernard Malamud, otro del pintor Philip Gluston y la relectura de algunas novelas de Saul Bellow.
Roth entabla con sus colegas los temas que le preocupan como escritor y que permiten una reflexión conjunta y enriquecedora: cómo afecta la sociedad en la que viven a su vida literaria, por qué el narrador no escribe las cosas tal como sucedieron, las raíces y el desarraigo como materia prima literaria, el destierro de la lengua, las tradiciones, la religión, la historia, la memoria, el sexo. Este es un libro polifónico, hecho de voces, a veces divergentes pero que forman un todo armónico bajo la mano y el genio de Roth.
Roth viajó en 1986 a Turín para conversar con Primo Levi, sobreviviente de Auschwitz. Roth lo retrata en la fábrica de pinturas donde Levi, como Italo Svevo, trabajó como químico hasta su jubilación. La "manía de trabajar" de Levi, fue el tema principal en varios de sus libros, y la razón es que, según Roth, Levi quería devolver al trabajo su significado humano. Es decir, redimir a la palabra arbeit -en el pórtico de Auschwitz estaba incrito arbeit macht frei, el trabajo hace libre- del cinismo nazi. La necesidad del lavoro bien fatto -el trabajo bien hecho- fue para Levi una enseñanza de vida en Auschwitz donde sobrevivió por mera suerte, "en una condición de plenitud vital". Por su origen, judío italiano de raíces sefardíes, Levi no se sintió un marginado en su propio país. "A mi modo, sigo siendo una impureza, una anomalía, pero ahora por otras razones: no especialmente por ser judío, sino por ser uno de los sobrevivientes de Auschwitz y por mi condición de escritor venido de fuera, que no procede de la literatura ni del establishment académico, sino del ámbito industrial".
La vida de Aharon Appelfeld es no menos trágica. De niño fue testigo del asesinato de su madre por los nazis, fugó del campo de trabajo de Transmitria y sobrevivió en los bosques de Ucrania hasta inmigrar a Israel en 1946. Su lengua materna era el alemán del imperio austro-húngaro, con sus abuelos hablaba yiddish, durante su niñez errante tuvo que aprender rutenio, rumano, ucraniano, ruso y hebreo, lengua en la que ha escrito toda su obra. Según Roth, Appelfeld "es un escritor desplazado que escribe una narrativa desplazada, que ha hecho del desplazamiento y la desorientación su tema más exclusivamente propio". El retrato más logrado es el de Bernard Malamud, el gran escritor judío de lo judío, según Rodrigo Fresán. A la muerte de Malamud, Roth lo recuerda como el hombre de cuarenta y seis años que conoció, con apariencia de agente de seguros, de muy poca risa, totalmente opuesto a la espectacularidad exhuberante de su literatura. Veinticinco años después, Malamud es un anciano frágil, con la memoria oscurecida, sobreviviendo a un derrame cerebral y un bypass: "un hombre que llevaba demasiado tiempo teniendo que ser un hombre". Es la más penosa de las conversaciones. Con gran dificultad Malamud le lee a Roth el borrador del capítulo inicial de una nueva novela. "No quería mentirle, pero, ante la visión de esas pocas páginas mecanografiadas temblando en sus frágiles manos, tampoco podía decirle la verdad, aunque la estuviera esperando". Roth lo invitó a visitarlo el verano siguiente. Malamud murió tres días antes de la primavera.
CARA DE BATALLA POT TIRANT LO BLAN
Mario Vargas Llosa. Alfaguara Lima, 2008
Mario Vargas Llosa, además de ser un notable creador de ficciones, es también un ensayista de muy buenos quilates. Después de leer Carta de batalla por Tirant lo Blanc en esta acertada reedición, uno no puede sino reconocer en Vargas Llosa a un lector fino y penetrante. Los tres trabajos reunidos aquí constituyen una minuciosa descripción de los engranajes narrativos y la estructura de una novela que sorprende por su modernidad. Vargas Llosa pasa revista, así, a varios tópicos que terminan por dar una aproximación cabal al texto: su vocación de novela total, un perfil de Martorell a través de sus cartas y el lenguaje de la novela. Una guía indispensable para quien quiera acometer, por primera vez, este fascinante texto.
LA POESÍA HISPANOAMERICANA Y SUS METÁFORAS
Murcia: Universidad de Murcia, 2008
Este libro está constituido por once ensayos que abordan la poesía de Neruda, Borges, Vallejo, Octavio Paz, Carlos Germán Belli y José Watanabe. La perspectiva metodológica intenta precisar las redes figurativas de los poemas, articuladas a visiones del mundo y contextos culturales. Destaca el análisis de la ironía desmitificadora en la obra de Belli, quien desconfía del progreso tecnológico porque trae consigo la crisis de valores en el mundo de hoy. Asimismo, se estudia el poema "Idilio muerto" de Vallejo, donde el autor observa una metáfora de la interculturalidad, vivo reflejo de nuestra heterogeneidad discursiva. Un volumen que abre nuevas vías de interpretación sobre las cumbres de la lírica hispanoamericana. (Mauro Marino Jiménez).