Por Élida Román
"El archivo collage (La experiencia en Lima, Arequipa y Cusco)" que presenta Juan Diego Vergara en la galería 80m2, es, como en toda la obra de este joven artista, una extraña simbiosis de caos, libertad y coherencia. Vergara acude a viejos fanzines, publicidades populares, folletos, algunos fotograbados, etc., los que utiliza, según cada instancia, como soporte para sus intervenciones, o como elemento destacado para una narración que no pretende serlo. Lo suyo no busca el equivalente literario o se sirve de él. La palabra, la frase, solo son expresiones de fácil significado que se unen a las imágenes, que crean ese espacio privado de las sensaciones y emociones. La experiencia de la música joven y de moda en los momentos evocados, independientes de las geografías (por último, estas parecen intercambiables), que facilitan el movimiento de los cuerpos, pero también la euforia colectiva, es el eje y la omnipresencia en estas memorias de una época en la que todo rozaba el riesgo y la alegría parece enmascarada. Es una instalación que luce espontánea y sin embargo se siente perfectamente organizada, aunque sin concesiones esteticistas y más bien renegando de ellas. El efecto general es estar ante la descripción posible de un videoclip, de una pequeña obra con movimiento y tiempos, donde cada uno de los elementos presentes tendrá aparición, única o reiterada, pero siempre significativa. De diario privado a experiencia comunitaria y, en este caso, generacional.
En la segunda sala de la misma galería, otro joven, Gianfranco Piazzini, presenta su primera muestra personal, "Intrusión". Palabra definida como "acción de introducirse sin derecho en una cosa". El objeto de la intrusión, en este caso, son las mamas femeninas. Mediante dibujos a tinta, de línea corrida y esquemática (al modo del trabajo de Alfredo Bryce), Piazzini nos acerca a la posibilidad de la mutilación, asociada a la enfermedad y la lucha por la vida.
Sin embargo, en las otras obras, la dirección cambia de rumbo hacia la utilización de la cirugía plástica no como reconstructiva sino como ayuda para una búsqueda de acercamiento a las perfecciones de cánones estéticos culturales. Como bien anota el autor, 'el cuerpo es una construcción social" y el ideal de belleza, cambiante y arbitrario. Pero es necesario recordar, también, que el motivo de estas adecuaciones y trabajos son zonas erógenas, donde quizás el discurso pudo volverse más reflexivo y trascender hacia motivos más profundos y quizás oscuros. Se completa la propuesta con un video en el que puede verse un trance quirúrgico, en el que la superposición de un gesto amatorio contribuye a esa ambigüedad que se siente en el conjunto.
Habrá que esperar el desarrollo de un trabajo que, impecable en la técnica, aún no encuentra su clara definición.