ENTREVISTA. Édgar Valcárcel
Por Francisco Melgar Wong
La soprano Margarita Ludeña, el violinista Francisco Pereda, el pianista holandés Arnold Schalker y el maestro Édgar Valcárcel se reunirán este lunes en el escenario del Icpna de Miraflores para rendir un merecido tributo a un puñado de extraordinarios compositores trujillanos como parte del XV Festival Internacional Bach. A solo dos días de la inauguración, el maestro Valcárcel, uno de los grandes compositores peruanos de los últimos tiempos, nos cuenta las expectativas que guarda para esta serie de conciertos.
Desde hace catorce años la ciudad de Trujillo es sede del Festival Internacional Bach, un tradicional recital en el que se interpretan las obras de los grandes compositores de la música. ¿Podría explicarnos cuál es la particularidad de esta edición, la primera en que se incluye a Lima como sede?
El enfoque de esta nueva edición del festival es rescatar la producción musical de los mejores compositores de Trujillo, en el ámbito de la música académica, por supuesto. Pienso que en un país como el nuestro, donde se rinde un culto excesivo a lo extranjero y se discrimina lo nacional, cualquier actividad orientada a valorar lo peruano debe ser considerada extraordinaria e inusual; en especial si se trata de una de este tipo, orientada a alentar la creación provinciana.
¿Cuáles son los compositores trujillanos que el festival explorará en esta ocasión?
El festival empieza con dos notables melodías recopiladas en el siglo XVIII por el obispo Baltazar Martínez de Compañón: "Cachua al nacimiento de Cristo nuestro Señor" y "Tonada al Tupamaro Caxamarca", que yo mismo tuve el honor de transcribir cuando trabajaba en la Casa de la Cultura, allá por 1955. En esta ocasión las he adaptado para voz, violín y piano.
El concierto incluye una pieza de Renzo Bracesco.
Sí, Bracesco es uno de los grandes compositores peruanos, con una sólida formación académica en las aulas italianas; de él interpretaremos "Oh Salutaris Hostia". También se presentarán algunas obras del padre Andrés Ulises Calderón; no debemos olvidar que esta es una figura clave y tutelar de la música en Trujillo, un personaje notable que alentó en esa ciudad la difusión de la música en todos sus niveles, sinfónico, vocal, de cámara; además de impulsar la creación de la Sinfónica y la Escuela de Música de Trujillo, y por supuesto de dedicarse a la composición. En cierta medida, Calderón es una figura similar a la de don Carlos Sánchez Málaga, el recordado músico arequipeño que creó el conservatorio en 1946. Ellos son, para mí, dos figuras ejemplares en la historia de nuestra música, individuos que nos enseñaron a alentar el desarrollo del arte al margen de sus intereses personales.
¿Dónde cree usted que radica la principal virtud del festival?
Creo que el gran mérito del festival es volver a lanzar, presentar y proyectar piezas musicales que son poco conocidas por el gran público. En el Perú tenemos la mala costumbre de relacionar a Alomía Robles únicamente con "El cóndor pasa", cuando ese trabajo es solo una pequeña porción de su obra. Lo mismo sucede con "La pampa y la puna", de Carlos Valderrama. Por eso, en esta ocasión presentaremos "Tristeza andina", una obra no tan conocida del maestro que vale la pena que el público descubra.
El Festival es una oportunidad incomparable para darle un lugar a la producción musical nacional.
No creo exagerar si digo que el estudiante del conservatorio solo canta obras de Schubert, Brahms, Schumman y las óperas de Verdi, pero nunca se acuerdan de lo peruano. Eso es algo que no logro entender. Entonces, para alejarnos de esa tendencia, nuestra propuesta tratará de darle cabida a las obras de nuestros mejores compositores.