ROMA [EL COMERCIO / AGENCIAS]. El papa Benedicto XVI partió ayer de Roma, Italia, en un vuelo hacia Australia, donde realizará una extensa visita de diez días en la que aprovechará para pedir disculpas por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos.
"Tenemos que examinar lo que ha sido insuficiente en nuestras conductas y cómo podemos prevenir, sanar, reconciliar", precisó el Sumo Pontífice a periodistas que lo acompañaban en su viaje. "Ese es el contenido esencial de lo que diremos, al tiempo que nos disculparemos", agregó.
"Ser sacerdote es incompatible con los abusos sexuales, con un comportamiento que contradice la santidad", precisó Benedicto XVI.
Además, reiteró la importancia de la formación del clero, de manera que se evite que estos hechos se repitan.
El Papa también habló del riesgo del cambio climático y dijo que se referiría a él durante su encuentro con los jóvenes en Australia y a la responsabilidad de los hombres con el clima del planeta.
El vuelo especial de Alitalia que fue abordado por Benedicto XVI, funcionarios del Vaticano y periodistas despegó del aeropuerto Leonardo da Vinci ayer por la mañana.
El trayecto de veinte horas y los actos públicos de la peregrinación pondrán a prueba la resistencia del jerarca católico de 81 años. La visita a Australia es la más prolongada en los tres años de papado de Benedicto XVI.
JORNADA DE LA JUVENTUD
Las actividades en Australia giran en torno a la XXIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que incluye una vigilia ante una multitud de jóvenes y una misa a la intemperie. El pontífice regresará al Vaticano el 21 de julio.
Benedicto XVI reiteró que el tema esencial de la JMJ es el Espíritu Santo que hace a los jóvenes testigos del Señor y, por lo tanto, es una exhortación a vivir la fe de forma madura.
El inicio del programa oficial de la jornada coincidió el viernes con la apertura de una investigación judicial contra un sacedote que habría cometido abusos sexuales hace 25 años.