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TENACIDAD. Tres historias de empuje

El reto de la carrera óptima

PRESENTAMOS DOS CASOS DE PROFESIONALES QUE INTERRUMPIERON SUS TRABAJOS POR UN TIEMPO Y CÓMO RETORNARON AL MUNDO LABORAL; ASIMISMO, UNA MUJER QUE TRAS CRIAR A SUS HIJOS PEQUEÑOS, DECIDIÓ ESTUDIAR Y TRABAJAR

MERCEDES CARDOSO
A ella la veíamos todas las noches en "Oh Diosas!" Con su acento uruguayo y una inmensa alegría entrevistaba a todo tipo de gente y nos contaba qué había de nuevo en Lima. De pronto, el menor de sus hijos la sacó de la pantalla. Se había enfermado, necesitaba un tratamiento prolongado y hasta viajar para ello. No lo pensó dos veces, se retiró de la televisión para apoyar a su pequeño recién nacido.

"Fue un problema de salud grave, y mi hijo era tan chiquitito que no me daba la cabeza para seguir trabajando, sobre todo en un programa como "Oh Diosas!", en el que hay que transmitir buena onda, energía, ser positivos. Mi cabeza y mi corazón estaban con una tristeza enorme. Felizmente, pasado ese año todo se arregló", recuerda.

Durante el tiempo que dedicó a su hijo, Mercedes no tuvo ninguna preocupación laboral, ya que afortunadamente en su trabajo le dijeron que se tomara esa licencia sin problemas, que luego regresaría a su puesto. Y así fue, solo que se presentó una nueva oportunidad que a ella le encantó: "Siete vidas", un programa de salud que promueve un estilo de vida sano.

"Me pareció superinteresante después de un rollo médico con mi hijo hacer un programa sobre salud, vida sana y bienestar. Si de alguna manera puedo poner mi granito de arena en la prevención y en que la gente vaya al médico, encantada de hacerlo. Creo que fue el momento preciso en mi vida para hacer un programa así. Seguramente si no hubiera tenido el apoyo del canal, no habría pasado un año sin trabajo tan tranquila como estuve", comenta.

TITO CASTRO
Antropólogo de profesión, se inclinó por el periodismo y terminó de editor de Desarrollo de Productos en El Comercio, puesto desde el cual le tocaba editar publicaciones, hacer proyectos especiales y nuevos productos editoriales para el Diario y para terceros, así como labores de consultoría para nuevos medios, como "Trome" y "Perú.21", que tuvieron su primer impulso en esta área. Luego de varios años, decidió refrescarse académicamente y se fue becado al Goldsmith College de la Universidad de Londres.

Pero no partió sin un plan. Antes de viajar empezó a vincularse con grupos de interés, con los cuales mantuvo contacto mientras estuvo en Londres. Precisamente de allí surgieron algunas propuestas laborales poco antes de regresar al Perú.

"En realidad, yo me quería quedar en Londres, porque la beca me daba un año de visa para trabajar legalmente. Pero recibí unas propuestas muy interesantes para desarrollar en Lima y si me quedaba allá era para explorar cosas de las que no tenía idea. Así que preferí no prolongar más mi estadía allá, porque intuí que podía ser riesgoso", comenta Tito.

Para él, interrumpir una rutina de trabajo da la oportunidad de replantear objetivos, de trazar una dirección en la cual poner los intereses, gustos y capacidades, y tratar de estrechar la brecha que pudiera haber entre esto y el trabajo. Y estando en Europa, vio que podía acortar esa brecha exactamente en el momento que vino. Ahora es gerente de Contenidos en Toronja, agencia de comunicación integral, trabajo que aceptó luego de evaluar algunas posibilidades durante un mes y medio.

MECHE GARCÍA BELAUNDE
Meche se casó joven. Tuvo su primer hijo a los 20 años. Había estudiado turismo, pero se dedicó al hogar, de modo que cuando llegó su segunda hija la encontró bien afianzada en su papel de madre y ama de casa. De pronto, un día decidió estudiar Comunicaciones, postuló a la universidad e ingresó. En adelante, haría sus tareas mientras sus hijos hicieran las suyas.

Y no le fue nada mal. Eso sí, las reuniones de grupo se hacían necesariamente en su casa y todos sus compañeros --obviamente, menores que ella-- ayudaban a sus hijos a resolver los temas escolares. "Me acuerdo mucho que de pronto venía uno de mis hijos a decir 'mami, tengo una duda en matemáticas', entonces yo les preguntaba a todos mis amigos quién sabía de números. Siempre había alguien que la 'rompía' y le daba una mano a mis pequeños. Mis hijos son amigos de todos mis compañeros de clase de ese momento", recuerda Meche.

El caso de ella es especial, porque empezó a estudiar con hijos, y si bien como estudiante podía organizar sus horarios para pasar tiempo con la familia, una vez que empezó a trabajar todo se puso de cabeza. "Recuerdo que en la época que capturaron a Abimael Guzmán yo estaba en "La revista dominical", había toque de queda y yo no podía quedarme en el trabajo porque tenía marido e hijos, así que era muy complicado para mí armonizar los dos papeles", comenta.

Pudo controlar la situación y ahora reconoce que el tiempo que dedicó en exclusividad a sus hijos es invalorable.

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