Por Ricardo González Vigil
En la poesía española actual, no conocemos una voz con registro más completo, con vuelo creador más totalizante, que la de Justo Jorge Padrón (Las Palmas de la Gran Canaria, 1943). Los veinte poemarios (desde el inicial "Los oscuros fuegos", 1971) que reunió en las mil páginas de "Memoria del fuego" (2000) mostraron su capacidad asombrosa para asimilar el legado entero de la lírica moderna (romántico-simbolista-surrealista-expresionista, el aporte hispánico del modernismo, la generación del 27 y los grandes poetas hispanoamericanos del siglo XX), sin dejar de apropiarse de la herencia de la lírica europea de los siglos XIV-XVII (en especial, los maestros italianos del siglo XIV y los españoles del Siglo de Oro).
De otro lado, y esa vertiente nos encargamos de hacerla notar en los comentarios que le dedicamos, anidaba en el despliegue de "Memoria del fuego" el proyecto de ir pasando de lo lírico a lo épico o, mejor, el poema totalizante (en la estela de los poemas homéricos, Virgilio y Dante, así como la propuesta de Pound en la época contemporánea) con una textura épica porosa a los momentos líricos y a la tensión dramática.
Esa dirección hacia el poema totalizante se tornaba claramente perceptible en la parte final de "Memoria del fuego", en el poemario "El bosque de Nemí", logrado ejemplo de poesía narrativa a la manera de las fábulas mitológicas de Ovidio y diversos clásicos del Siglo de Oro español. Y su espléndida madurez no es otra que la saga épica iniciada con "Hespérida / Canto universal de las Islas Canarias" el 2005, ahora continuada con "Hespérida II. La Gesta Colombina".
Contará con varios volúmenes que avanzarán hasta nuestro tiempo, finalizando este plan monumental con una proyección al futuro: una nave (denominada, por cierto, "Hespérida") trasladará (nueva Arca de Noé) un contingente de vidas a otro planeta, y lo salvará de la destrucción que sufrirá nuestra malograda Tierra, y que ya se anuncia en los desastres ecológicos que hoy padecemos.
Resulta notable cómo Justo Jorge Padrón recrea los viajes de Colón, a los que les extrae su potencial de aventura épica, sueño utópico (visionaria llegada a las Indias, a tierras que parecían inmersas todavía en el paraíso terrenal) y encantamiento lírico ante el paisaje, la flora, la fauna, etc. Acertadamente comenta, en el prólogo, Virgilio López Lemus, especialista mayor en la obra padroniana conforme lo prueba su libro "Eros y Thanatos (la obra poética de Justo Jorge Padrón)": "No muy líricos eran los fines (de Colón), pero llenos de poesía --épica estupenda-- fueron los medios, los periplos emprendidos, los sucesos reales e imaginados de la gesta colombina" (p. 13). Esa dimensión grandiosa de Colón, quien, sin saberlo, dio a conocer un Nuevo Mundo, la supieron enaltecer, en el Perú, Abraham Valdelomar, llamando "Colónida" a su revista innovadora, y José Carlos Mariátegui, eligiendo a Colón como su figura histórica favorita. Y aunque le han dedicado novelas autores tan importantes, como Alejo Carpentier, su celebración mayúscula es este canto épico de Justo Jorge Padrón.
HESPÉRIDA
Continuando la saga épica iniciada el 2005 bajo el título "Hespérida / Canto universal de las Islas Canarias", este segundo volumen titulado "Hespérida II: La gesta colombina" celebra los viajes de Cristóbal Colón, en 75 cantos de sostenido aliento épico, con varios pasajes de vibración lírica y no pocos de tensión dramática, con lo que emula el registro totalizante de las grandes epopeyas de la humanidad. Va acompañado de un amplio glosario que ofrece información geográfica, histórica, lingüística, etcétera para favorecer la comprensión del poema totalizante de Justo Jorge Padrón; va precedido, a su vez, por un sustancioso estudio del académico cubano Virgilio López Lemus.