¿Cómo califica lo ocurrido en la Videna?
Ha sido un atropello porque no se puede tratar así a las personas como si fueran unos delincuentes, realizando redadas. Y no van a encontrar nada, hasta donde yo sé.
¿Pero está legalmente constituido el instituto?
Es un instituto en orden. Lo que pasa es que el congresista Renzo Reggiardo no puede hasta el momento con ninguna de las fórmulas legales que intenta, estas no le dan resultado. Está con una acción de amparo que ha sido declarada improcedente.
El comunicado de la FPF decía que no hubo mandato judicial o fiscal...
Es cierto. El Ministerio Público --ni que fuera un delito flagrante-- debió tener una orden judicial para poder ingresar. No se olvide que la FPF es una entidad privada y el instituto Alfonso Huapaya también lo es. Si queremos respetar el ordenamiento jurídico del país, se tienen que guardar las formalidades y los procedimientos. No porque Burga esté en la picota se pueden cometer estos atropellos.
¿Considera, entonces, que Reggiardo actúa por venganza?
Acá hubo un exceso. Este señor ejecuta una venganza porque no puede por los medios legales. Lo digo con toda serenidad. No crea que se lo digo con el hígado. Soy una persona equilibrada. No veo estos asuntos. Estoy vinculado a la FPF, pero veo otras cosas. De repente lo que leí este sábado en Deporte Total es una nota bien equilibrada, centrada, como debe ser la de un periódico como El Comercio.
¿Reitera, doctor, que no hay nada que achacarle al instituto Huapaya?
Pienso que sí. Lo que pasa es que los recursos de la FPF se canalizan por el instituto porque el señor Woodman se ha encargado de cerrar las cuentas bancarias de la FPF. El instituto es el único caño abierto que tiene la federación.
¿Y sobre el director del instituto que figura un Pacheco papá y el que firma es Pacheco hijo?
No lo sé, primero que lo comprueben. Habría que ver.
¿Se ha comunicado Manuel Burga con usted?
Lo llamé muy temprano, pero no pude encontrarlo. Había visto la noche anterior las noticias por la televisión. Sí hablé con Javier Quintana (secretario general de la FPF), quien estaba muy preocupado.