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DEL EDITOR

Los misiles que estremecen el mundo

Por Virginia Rosas

Mientras los gobernantes del G-8 se reunían en Japón para decidir, entre otros temas, el trato que se le dará a Irán, que no da el brazo a torcer en su programa nuclear, el Gobierno de Teherán amenazaba con quemar Israel y la flota estadounidense que actualmente se encuentra en el Golfo Pérsico si osaban atacar sus instalaciones nucleares.

Eso fue el martes. Al día siguiente los jefes de Estado y de Gobierno de los ocho países más ricos del mundo no se ponían de acuerdo sobre las nuevas sanciones que le impondrían a Irán --por negarse a detener su programa de enriquecimiento de uranio-- cuando se supo que el presidente Ahmadineyad había realizado una prueba con 9 misiles de largo alcance. Uno de ellos podría alcanzar fácilmente el Estado hebreo que se halla a 1.000 km de distancia de Teherán.

Dicen que en Toyako, la ciudad japonesa donde se realizó la cumbre del G-8, George W. Bush mostró su preocupación respecto de un "gesto mayor" que podría realizar Irán a su salida de la Casa Blanca en enero próximo. El presidente estadounidense se refería a la captura de 66 diplomáticos como rehenes en la embajada estadounidense en Teherán --el 4 de noviembre de 1979-- que duró 444 días y le costó la reelección el año siguiente al demócrata Jimmy Carter, quien tuvo que cederle el puesto al republicano Ronald Reagan. Los cautivos fueron liberados al día siguiente de que el ex actor se instalara en el Salón Oval, el 20 de enero de 1981. Como anécdota queda que en el ataque participó el entonces estudiante y actual presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.

Bush quisiera ser él y no su sucesor quien coseche los laureles del final de la crisis nuclear con Irán, pero a todas vistas esta no llegará a su fin tan rápidamente.

En Irán, agobiado por una inflación del 20%, el tema nuclear estuvo ausente en las elecciones legislativas de marzo último en las que fueron descalificados más de 2.000 candidatos por "falta de pruebas concretas sobre su creencia en el Islam y la república islámica". Lo cual le dio amplia victoria a los conservadores en el poder.

A casi 30 años de su llegada al poder, el régimen de los ayatolas no da visos de tambalearse. Con excepción de los ocho años en que los reformistas, liderados por Muhammad Jatami --que alcanzó dos veces consecutivas la presidencia entre 1997 y el 2005-- le dieron vientos de libertad y democracia al país persa.

Pero rápidamente los clérigos movilizaron sus sistemas de represión y control político. Se clausuraron periódicos, se persiguió a los intelectuales de oposición y se reactivó el sistema de los guardianes de la revolución --el ejército de élite del régimen iraní-- hasta lograr el triunfo en las elecciones presidenciales del 2005 del hasta entonces desconocido Mahmud Ahmadineyad, un ultraconservador vocinglero y confrontacional que se parece mucho a su colega y amigo venezolano Hugo Chávez.

Son los guardianes de la revolución, que el miércoles y el jueves lanzaron los misiles balísticos de largo alcance, quienes estremecen al mundo. Si el programa continúa, pronto podrían estar cargados con ojivas nucleares.

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