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TOUR DE FRANCIA. KIRCHEN SIGUE SIENDO EL LÍDER

Novena fue para Cavendish

Ciclista británico demostró que es el mejor velocista del momento

Toulouse [EFE]. El británico Mark Cavendish (Columbia), el 'sprinter' del futuro de brillante presente, impuso la fuerza de la juventud para apuntarse ayer la octava etapa del Tour, disputada bajo la lluvia entre Figeac y Toulouse, de 172 kilómetros, en la cita previa de los Pirineos que no alteró la general, con el luxemburgués Kim Kirchen al frente.

Fue la segunda gran exhibición de Cavendish, que ya triunfó en la quinta etapa con final en Chateauroux. El futuro entre la especie de los 'guepardos' ganó el pulso con claridad, con un tiempo de 4h:2min:54s, a una media de 43,6 km/h.

El corredor de la Isla de Man, con dos oros en mundiales de pista en sus vitrinas, alzó los brazos por delante de su compañero Gerald Ciolek, otro hombre bala en las filas del Columbia. La tercera plaza fue para el francés Jimmy Casper y la cuarta para Óscar Freire, de nuevo en la pomada, pero aún sin 'mojar'.

Un trayecto bajo la lluvia, cubierto a ritmo Tour, es decir, sin concesiones, en la víspera de la primera etapa pirenaica, presente en la mente de los favoritos para la general, que no sufrió el menor cambio.

Kirchen entrará en la cordillera pirenaica con el australiano Evans y el alemán Schumacher en el podio provisional a 6 y 16 segundos respectivamente. El ruso Menchov es séptimo a 1min:3s, Valverde octavo a 1min:12s y Pereiro décimo a 1min:21s.

En esta etapa lluviosa, plomiza y desapacible que nació en Figeac entre los rescoldos del dopaje positivo de Manuel Beltrán, tema de conversación en la gran caravana del Tour antes de tomar la salida, un español, Amets Txurruka (Euskaltel), tuvo la osadía de adherirse a los franceses en la escapada de rigor. Rompió el orden Laurent Lefevre (Bouygues), en el kilómetro 34, y después de una persecución se unieron al viaje su compañero Jerome Pineau (Bouygues), Christophe Riblon (Ag2r) y el corredor vasco.

Con 13 kilómetros para el final del viaje, Txurruka y Pineau trataron de quemar las naves, se sublevaron contra el orden establecido y arrancaron en busca de la gloria, pero la cruda realidad se presentó a 3.000 metros de la llegada en forma de huracán con los colores del Columbia y del Quick Step.

No fue otro que Cavendish, en una llegada desordenada en la que soltó el latigazo a 150 metros de la raya, quien demostró que es el número 1 entre los velocistas.

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