Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
UNA HISTORIA DE COMISIONES E INTROMISIONES

Padres del oportunismo

Nunca han faltado políticos prestos para intervenir en asuntos del fútbol

Por Jaime Cordero

El fútbol siempre ha sido asunto de Estado. Basta con recordar la orden del presidente Óscar R. Benavides para que la delegación peruana se retirara de los Juegos Olímpicos de Berlín. O el veto que impuso Juan Velasco Alvarado a Humberto Horacio Ballesteros y que impidió que el portero nacido en Argentina defendiera el arco peruano en las Eliminatorias para Alemania 74. O a Francisco Morales Bermúdez celebrando como un seleccionado más en el Estadio Nacional luego de la clasificación a la liguilla de Cali. O a Fujimori indultando a 'Balán' Gonzales, previamente sancionado de por vida, ante el clamor de la afición que no veía otro delantero para las Eliminatorias de 1994. Los políticos nunca patean la pelota, pero siempre intentan sacar partido.

Los expertos en márketing llamarían a esto un claro ejemplo de posicionamiento. Un político es un producto a vender y el fútbol un nicho a ocupar que garantiza titulares. Por eso, sucesivos parlamentos han tenido su 'congresista del deporte' y tampoco han faltado ministros y presidentes dispuestos a invertir su valioso tiempo en el entretenimiento número uno de la nación. Los resultados rara vez han sido positivos.

Repasemos: en 1992 el ministro de Educación, Augusto Antonioli, firmó una resolución en la que revocó la decisión de la FPF de reducir el engorroso campeonato nacional de 41 a 16 equipos. Poco tiempo después, ante la rebeldía de los clubes y la amenaza de la FIFA, tuvo que retroceder, pero llegó al extremo de proponer un campeonato paralelo, todo para contentar a las localidades provincianas, que de un plumazo se quedaron sin fútbol de Primera División. Finalmente (y felizmente), la descabellada propuesta, puro populismo, no llegó a ningún sitio.

El siguiente que quiso aprovecharse del fútbol para ganar un poco de prensa fue Willy Serrato, un miembro del Congreso Constituyente Democrático del que nadie se acordaría si no fuera porque impulsó la formación de una comisión investigadora de la Comisión Estados Unidos 94, aquella que fue encabezada por Francisco Lombardi y que tuvo como seleccionador a Vladimir Popovic.

Entonces tuvieron que desfilar por el Palacio Legislativo, entre otros, Juan Carlos Oblitas, Roberto Drago y el psicólogo Fernando Cabieses. Supuestamente se iban a investigar irregularidades en el manejo de dinero de la comisión, pero los citados terminaron dando explicaciones sobre por qué no clasificamos al Mundial. Al final, no se encontró nada y salió un informe repleto de generalidades.

La lista de 'congresistas del deporte' se engrosó con los prominentes músculos de Moisés Heresi y, luego, con Víctor Noriega, quien en el 2005 logró citar al Congreso al entonces técnico de la selección, Paulo Autuori, para preguntarle sobre su sueldo. El brasileño --para entonces ya peleado con la prensa y hastiado del entorno-- acudió, respondió poco y aprovechó la oportunidad para rescindir su contrato. Y, nuevamente, la comisión investigadora no sacó nada firme.

Renzo Reggiardo y el ministro José Antonio Chang son los abanderados de la nueva generación de políticos futboleros. Su consigna es sacar a Manuel Burga de la FPF. Hasta ahora sus intentos son vanos. ¿Será ese el camino?

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook