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ESPECIAL. LA CIUDAD Y EL CAMBIO DE CLIMA

Urbanización de franja costera requiere un análisis de riesgo

En el sur de Lima se planea construir más de 5.000 casas de playa en los próximos años
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha pronosticado que el nivel del mar subirá entre 50 y 90 centímetros en las próximas décadas, ya que mientras se eleva la temperatura media del planeta, aumenta el volumen del agua en los océanos, tanto por el derretimiento de las capas de hielo y glaciares, como por el efecto de la expansión térmica del agua.

En el Perú, las poblaciones que viven en el Callao, en parte de Lima, en Ilo y en Paita son consideradas las de mayor riesgo. Sin embargo, este indicador no parece todavía preocupar a los inversionistas: la construcción de casas en las playas de la costa limeña sigue en ascenso, lo cual es propio de la bonanza y estabilidad económica que vive el país. Las inmobiliarias han anunciado que solo en el sur de Lima se espera construir más de 5.000 casas de playa en los próximos años y las municipalidades que administran la Costa Verde han aprobado proyectos urbanísticos de recreación sin un análisis de riesgo del comportamiento del mar y de la estabilidad de los acantilados.

"¿En estas condiciones de alto riesgo una compañía de seguros sería capaz de dar un seguro a favor de viviendas o negocios?", se pregunta Patricia Iturregui. "Es bastante difícil", responde quien ha sido jefa de la Unidad de Cambio Climático y Calidad de Aire del Conam en un foro público sobre la Costa Verde. La Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) no tiene aún reportes sobre seguros a favor de casas de playa.

Carlos Tavares, del Centro de Investigación en Geografía Aplicada (CIGA), sostiene que a medida que el nivel del mar se eleve, las playas no alteradas por cualquier tipo de ocupación humana se adaptan rápidamente a los procesos erosivos mediante el retroceso de la línea de costa y el ajuste de la playa hacia una nueva posición de equilibrio. No obstante, en sectores de intensa ocupación de la costa, esta posición de equilibrio no es alcanzada debido a la presencia de estructuras de protección que alteran los procesos naturales.

En Lima, se observa la presencia de por lo menos 19 espigones en la Costa Verde, construidos con el fin de formar nuevas playas.

Algunas de ellas lograron extenderse más de 100 metros hacia el mar. Sin embargo, la tendencia actual es de erosión.

Controlar emisiones y ahorrar agua
La reducción de emisiones de bióxido de carbono y un manejo cuidadoso del agua son las principales medidas que Lima puede realizar para mitigar los efectos del cambio climático.

Del Ministerio de Energía y Minas depende que se dé prioridad a la reducción del contenido de azufre en el diésel. De la Municipalidad de Lima que se reordene el caótico transporte público (responsable del 86% de la contaminación atmosférica); y del Ministerio de Economía, una política tributaria que incentive el consumo de combustibles menos contaminantes.

Sedapal ha calculado que el 40% de agua potable no es facturado debido a pérdidas. Aunque parte del problema son las tuberías viejas y las conexiones clandestinas de agua, la responsabilidad también recae en el comportamiento de los limeños, despreocupados aún por el ahorro de un recurso escaso.

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