La aventura de viajar en tren
Por Jack Lo Lau
No es impresionante ni grandioso, pero es apacible y hermoso. No conozco persona que se haya puesto en las manos de este tren y de esta ruta sin igual y no haya regresado satisfecha. Para algunos amantes de trenes, esta es una de las más lindas rutas por las que han ido. Y para los que no tienen costumbre de viajar en este medio, es una experiencia inolvidable. Cualquier sentimiento tiene un sustento firme.
Al inicio la ruta, partiendo de la estación de Desamparados en el Centro de Lima, puede parecer algo aburrida, pero a medida que vaya avanzando, todo se empezará a aclarar. Es el ferrocarril más alto de Sudamérica y el segundo más alto en el mundo por detrás del de Tíbet. Son 535 kilómetros de extensión en donde las vías van rompiendo de manera suave e imponente la Cordillera de los Andes. 69 túneles, 58 puentes y 6 zigzags han hecho posible la viabilidad de esta ruta catalogada entre una de las maravillas de la tecnología moderna por lo dificultoso y altura de la obra.
El servicio es de primera. Las comidas y casi todos los líquidos están incluidos y además le dan la opción de visitar (y quedarse) en el Infiernillo, un vagón--bar casi al aire libre en donde podrá disfrutar durante todo el viaje de diferentes tragos. Eso sí, todo lo que consuma acá no está incluido, tan solo el primer pisco sour que es de cortesía. En el Infiernillo puede sentarse cómodamente, observar la naturaleza que a medida que vaya avanzando se va a ir poniendo cada vez más verde, y conversar sin parar en las casi 12 horas de viaje.
¿Sabe cuántas personas estuvieron involucradas en la construcción de toda esta vía? Cerca de 10 mil hombres. Muchos de ellos chinos que llegaron al Perú durante el gobierno de Ramón Castilla. Impresionante.
Pasarán las horas y no se querrá bajar. Y cuando se percate de que está entrando al valle del Mantaro sus ojos se iluminarán. Pasará por Jauja, Apata, Matahuasi y Concepción, pueblos agradables que combinan perfectamente con todo el color y sencillez que los rodea, hasta llegar a Huancayo.
Súbase a estos seis coches turísticos que le robarán más de una sonrisa.
OPINIÓN
Manos a los trenes*
Los trenes nunca dejaron de tener importancia en el mundo entero. Solo en el Perú les quitamos la relevancia que tienen. En Europa, Asia y Estados Unidos nunca dejaron de funcionar.
Si no le damos el valor a los ferrocarriles, en unos años vamos a sufrir una gran crisis. Voy a enumerar algunos detalles. El primero: el petróleo no volverá a bajar. Seguirá subiendo. Segundo: el ferrocarril puede funcionar a electricidad o gas, el petróleo no es necesario. Tercero: la población mundial va a seguir aumentando y el transporte cada vez será más necesario. Por ello, en Europa, por ejemplo, los trenes son las vedettes. En cuarto lugar: no se pueden hacer carreteras hasta el infinito. Un ejemplo claro es la Carretera Central, que ya es inservible por la congestión. En quinto lugar: el ferrocarril contamina tan solo el 25% de lo que hace la carretera y las vías duran más de 200 años, en cambio, las pistas tienen que ser renovadas cada cierto tiempo. Las ventajas son enormes. Por eso, invito a todos los peruanos a valorar más el tren y viajar en él. Tenemos el Lima -- Huancayo que es uno de los más lindos que hay. Esperemos que pronto el Perú se vuelva un país desarrollado con muchas vías de trenes.
* Juan de Dios Olaechea. Pres. Ferrocarril Central