La mayoría de los países andinos, a excepción de Colombia, estableció algunas políticas directas sobre los precios. El BID resalta que el Perú redujo los aranceles a los alimentos importados, creó un programa temporal de distribución de alimentos casa por casa y estableció el Consejo Nacional de Seguridad del Abastecimiento Agroalimentario (Conasaa), adscrito al Ministerio de Agricultura.
En tanto, Bolivia optó por la regulación directa de precios, en el caso del pan y el arroz. También importó y distribuyó alimentos como el arroz y la harina. Sin embargo, la medida que llama más la atención es las restricciones impuestas por el Gobierno Boliviano a las exportaciones de carnes, arroz, harina, maíz y aceite de soya. En el último caso, la medida se flexibiliza si el comerciante vende el producto "a un precio justo". La principal preocupación fue asegurar el abastecimiento de alimentos básicos en los mercados locales.
Igualmente, Ecuador realizó algunos controles de precios sobre algunos alimentos de la canasta básica familiar (arroz, leche, maíz, banano y la harina de trigo). También estableció subsidios a los alimentos dirigidos a los beneficiarios de su programa social.
El BID también se refiere a Venezuela, al señalar que ellos optaron por la entrega de subsidios a la producción agrícola. Entre otras medidas, redujeron la tasa de su impuesto a las ventas.