UN ROMÁNTICO ROMPECABEZAS
LONDRES [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Por amor se es capaz de perpetrar las locuras más impensadas, o de cometer actos de infinita ternura. En esta última categoría puede situarse con orgullo Ted Howard, un británico de 82 años, que pasó los últimos quince años de su vida juntando pacientemente los 2.000 pedazos a los que habían quedado reducidas las cartas de amor que había escrito a su esposa cuando aún eran novios.
Según versión de la cadena BBC, Howard envió un total de 98 misivas a Molly --fallecida hace tres años-- entre finales de la década del 40 y principios de los 50, mientras viajaba por Europa como trabajador agrícola. Él escribió las cartas de amor utilizando la papelería de los hoteles donde se hospedaba durante sus viajes por el Reino Unido, Irlanda, Francia y Holanda.
Ambos se casaron en 1955, pero dos años antes, en 1953, Molly montó en rabia cuando descubrió a otra persona leyendo las cartas de su amado. Su reacción la hizo destruir los papeles, y los fragmentos los metió dentro de un cojín.
Howard, que vive en el condado de Cambridgeshire (este de Inglaterra), comenzó en 1993 a juntar los fragmentos, algunos más pequeños que la uña de un pulgar. Así, empezó a separar los fragmentos correspondientes a las esquinas y centros de las cartas para posteriormente juntarlos. La labor le tomó una hora diaria por los últimos 15 años.
Tres años después de la muerte de su querida Molly, esta semana concluyó su titánico esfuerzo.
RECUERDOS QUE CURAN
Para Howard, este paciente proceso lo ha ayudado a curar sus heridas tras la muerte de su esposa. "Todavía extraño muchísimo a Molly, pero tener este tipo de memorias me ayuda. "Las cartas me hacen recordar tantos buenos momentos", añadió.
El ahora retirado agricultor cuenta: "Fue amor a primera vista. Estaba en un festival del pueblo y una muchacha se bajó rápidamente del carrusel y a toda velocidad vino hacia mí. Al final esa muchacha resultó ser Molly. Era el 19 de julio de 1948".
Molly tenía 18 años y Ted, 23. Se casaron en 1955 y tuvieron tres hijos y seis nietos.
Una de las cartas finaliza así: "Bueno, querida, no veo la hora de verte de nuevo. Parece que han pasado meses desde el domingo, cuando te vi por última vez. No tengo mucho que contar, mi amor, así que hasta que nos veamos de nuevo, te envío todo mi amor. Tu eterno enamorado, Ted", concluye la correspondencia.
MÁS DATOS
4Ted Howard escribió su autobiografía , "La vida en Fen Edge", que será publicada por la pequeña editorial británica Bound Biographies.
4Ahora, Howard quiere escribir un libro basado en las cartas y dedicárselo a su esposa.
4Cuando eran novios, ambos leían juntos las cartas que él le había escrito.
4Howard está convencido de que su paciente trabajo servirá de inspiración a otras parejas.