Una de las políticas que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) califica de positiva en la lucha contra el efecto inflacionario por alimentos entre los pobres es el establecimiento de los programas de transferencias sociales en la región. Sin embargo, también considera que esos programas enfrentan tres problemas: existen diferentes grados de implementación y maduración en cada país de la región; no llegan a todos los que lo necesitan; y llegan a quienes lo necesitan menos.
El mencionado informe del BID resalta que el 66% de los hogares beneficiados con el programa Juntos pertenece realmente al 40% de los más empobrecidos del país. Por ello, el informe manifiesta que estos programas en la región requieren diferentes ajustes y el actual escenario internacional genera una buena oportunidad para ello.
El BID considera que esos ajustes deben mejorar las condiciones exigidas a los beneficiados y la co-rresponsabilidad, así como mantener una constante actualización de las bases de datos de los beneficiarios.
Adicionalmente, considera que en casos como el peruano es necesario que el programa Juntos, que involucra a 370 mil hogares rurales, incluya a algunas zonas urbanas, donde los pobladores sean afectados en su economía.
En otros países de la región también se implementaron programas similares. En Colombia se beneficia a 1,6 millones de hogares, a los que se destina entre 10 y 20 dólares mensuales. Ecuador transfiere 30 dólares a aproximadamente un millón de hogares.
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Políticas de estímulo de la oferta
4Otra de las medidas propuestas por el BID es la de facilitar el acceso a los mercados de los productores de alimentos. Para ello plantea trabajar en la mejora de la competitividad.
4También propone una compensación para quienes pierden con el aumento de los precios y que sean incapaces de protegerse.
4La respuesta a la crisis de los precios de los alimentos no puede ser individual (de un país) ni unisectorial (solo del sector agrícola), según el BID.