Por Eduardo Morón. Economista*
La euforia de la calificación de grado de inversión por parte de Standard & Poor's duró casi nada. Las noticias afuera muestran un panorama internacional cada vez más complejo. La crisis financiera, lejos de disiparse como otros ya anunciaban, más bien se profundiza y extiende. Para complicar las cosas, la inflación en EE.UU. ya superó la marca del 5% anual y la Reserva Federal empieza a ver cada vez más cerca la sombra de una estanflación (recesión con inflación) y, por lo tanto, el dilema de cuál parte del problema arreglar primero se torna más difícil de resolver. Los mercados asiáticos, que habían estado relativamente inmunes a todas las malas noticias, empiezan a ser fuente de malas noticias sobre sí mismos. Las bolsas en China e India han perdido un tercio de su valor en lo que va del año. Finalmente, la rápida desaceleración en Europa también muestra que los problemas se agravan en lugar de aliviarse.
Desde el escenario local, la inflación nacional (no solo la de Lima) ya superó la marca del 7% y es cada vez más claro que la inflación es el tema de preocupación del Gobierno. La inflación reduce poder de compra, en especial a los sectores pobres urbanos, y eso tiene graves consecuencias políticas a través de una reducción en la aprobación del Gobierno y en un aumento significativo de la conflictividad social. Según los cálculos del BID, se estima que la tasa de pobreza en el Perú habría crecido más de tres puntos porcentuales por los precios de los alimentos. Lo más preocupante es que tenemos esta inflación sin haber hecho aún el ajuste de los precios de los combustibles. Cualquiera que circula por Lima a las 6 p.m. se dará perfecta cuenta de que no parece que se hubiera reducido el consumo de combustible.
¿Qué esperar para los siguientes meses? Si continúa el proceso de desaceleración de crecimiento en el mundo, deberíamos ver una reversión parcial en los precios de los commodities, incluyendo el petróleo en los próximos meses. Mientras tanto, la principal tarea de la dupla MEF-BCR es evitar que exista una sensación de que la inflación está fuera del control de ambos. Por ello es destacable que la primera reunión del flamante ministro haya sido con el presidente del BCR. Es momento de que el MEF retire un poco el pie del acelerador del gasto público y de esa manera permita que una política monetaria, que debería tener un sesgo más contractivo, evite que las expectativas de inflación se desboquen. Hoy las expectativas de inflación de las empresas y de las financieras para el 2010 ya se ubican fuera del rango objetivo del Banco Central. Los únicos que aún siguen creyendo que el BCR podrá domar para entonces a la inflación son mis colegas analistas económicos.
El tipo de cambio poco a poco irá reflejando el creciente deterioro de los términos de intercambio y el impacto de la evolución de la economía mundial en nuestro comercio internacional. El segundo grado de inversión inevitablemente traerá capitales extras al país, vamos a ver si este impacto prima sobre el comportamiento del canal comercial.
Ahora que se vienen las olimpiadas, claramente el récord que debemos seguir buscando como país es el de salto largo y no el de salto alto. No importa ser el país que más creció un mes en el mundo sino el país que creció por mucho más tiempo en el mundo.
* UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO