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PUNTO DE VISTA

¿El dinero hace la felicidad?

Por Rolando Arellano. Doctor en márketing*

¿Somos felices los peruanos? Parece que sí, pues nuestras investigaciones coinciden con los resultados del reciente estudio de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica, dirigido por Jorge Yamamoto, que encuentra que la población peruana es bastante más feliz que las de muchos países desarrollados.

Respondiendo a la pregunta de: ¿Cuán feliz se siente usted?, hecha en nuestro último estudio nacional (Arellano Márketing 2007) a 5.300 personas en 16 ciudades del Perú, en una escala que va de 1 (muy infeliz) a 6 (muy feliz) los peruanos alcanzamos un promedio de 4,62. En otras palabras, la mayoría decimos que nos sentimos al medio de 4 (más o menos felices) y 5 (bastante felices). Eso quiere decir entonces que, a pesar de los problemas económicos o sociales que vivimos, existe en la mayoría de peruanos un nivel de satisfacción interna alto, envidiable incluso para países desarrollados.

Ante la duda, razonable, del lector, mostraremos un segundo dato: el de la relación entre el nivel de ingreso de las personas y su declaración de felicidad. Probablemente el lector esperaría encontrar aquí que las personas con mayor ingreso tienen un mayor nivel de felicidad. Sorprendentemente, la respuesta a esa inquietud es, como diría el Chavo del Ocho, sí, pero no.

Sí, pues las personas que ganan más declaran ser más felices pero solamente cuando pasan de ingresos muy bajos, menores a los que permiten cubrir las necesidades básicas, a ingresos mínimos razonables. Así, las personas que ganan S/.600 mensuales declaran ser bastante más felices que quienes ganan menos que eso. Pero aquí viene el no, resulta que no hay gran variación entre la felicidad que declara uno que gana 600 con otro que gana 1.500 y otro que recibe 5.000. En otras palabras, cuando no se llegan a cubrir las necesidades básicas se es bastante infeliz, pero de allí en adelante es poco lo que nos alegra el mayor ingreso.

Más aun, ¡oh sorpresa de la estadística! Si bien la felicidad declarada sube un poco a partir de S/.5.000, nuestros datos muestran que a partir de S/.15,000 mensuales ¡la felicidad declarada tiende a disminuir marcadamente! Pareciera entonces que más dinero no solamente no hace la felicidad sino que eventualmente hasta va contra ella. Quizás por eso los trabajos de Yamamoto encuentran que los peruanos somos más felices que los norteamericanos o los japoneses, que tienen mucho más bienestar material que nosotros.

No es posible en esta columna entrar en disquisiciones filosóficas sobre el tema, pero creemos que hay por lo menos una gran conclusión práctica a sacar de estos datos: que invertir un poco de dinero en disminuir la pobreza extrema puede tener una gran repercusión en los niveles de felicidad de nuestros compatriotas. Finalmente, termino deseando que nadie de la Sunat lea este artículo, porque eso podría generar proyectos para incrementar los impuestos a los que ganan más... buscando hacerlos más felices.
* CENTRUM / ARELLANO MÁRKETING, INVESTIGACIÓN Y CONSULTORÍA

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