Por Elizabeth Salazar Vega
"Vendo por ocasión:
Surco Álamos. 3 Dorm.
Reestreno. 3 baños. 278m2, garages (2) US$ 85.000
Teléf. 441-8893".
La señora Lira Coronel Aquino, que tomaba el desayuno en su casa de San Borja, quedó horrorizada al leer este aviso . Minutos antes, sus vecinos la habían llamado intrigados por la presencia de personas que salían e ingresaban a la propiedad que ella tenía en Surco, obviamente interesados en la ganga inmobiliaria. "Vecina, no sabía que quería vender la casa. Hay un cartel en el techo y un aviso en el diario", le dijeron. Lira no sabía que su casa estaba en venta.
Ese día, 26 de agosto del 2007, se destapó la telaraña de documentos falsos que un grupo de estafadores tejió para apoderarse de la vivienda que pertenece al hermano de Lira: Robert Coronel Aquino, y la esposa de este, Margarita Napa Balcázar, pareja que reside desde hace unos años en EE.UU. y que había dejado la casa al cuidado de su familia.
Según el atestado policial 1028-2007, al que tuvimos acceso, todo empezó el 2006 cuando se alquiló el inmueble a Renzo Mejía Osorio, quien se presentó como un hombre con solvencia como para pagar tres meses de adelanto, pero luego se hizo humo. Su aparente esposa decía que estaba de viaje y que al llegar pagaría todo, pero pasaron meses para que Coronel se enterara por los periódicos de que Mejía había sido detenido por integrar una banda de clonadores de tarjetas.
TODO PLANEADO
De inmediato presentan una demanda de desalojo, pero ya era tarde: el 25 de mayo del 2007 Mejía y una persona de nombre Aby Trajtman lograron que la notaria Genoveva Cragg avalara una escritura de compra-venta firmada ante sus ojos supuestamente por los esposos Coronel-Napa a favor de Hilda Arrece Farfán, pese a que la pareja no pisa suelo peruano desde el 2005. Con este triunfo, el 9 de agosto Trajtman y Arrece hipotecaron la casa por 8 meses, pero solo tres semanas después (26 de agosto) ya la estaban poniendo en venta.
"Al igual que en el narcotráfico, los estafadores buscan 'blanquear' la propiedad vendiéndola una y otra vez. Les basta que haya un segundo comprador para que se laven las manos, e incluso, como vemos aquí, al comprador de buena fe también lo iban a estafar, pues le iban a quitar la casa aduciendo la hipoteca", explicaron agentes de la División de Estafas de la Dirincri.
El año pasado, personal de la Superintendencia Nacional de Registros Públicos (Sunarp) detectó en todo el país 432 intentos de fraude en el registro de propiedades inmuebles, 60% de los cuales (259) se dio en Lima, según refirió la superintendenta María Delia Cambursano. "Es una cifra ínfima respecto a los 830 mil registros prediales que hicimos el 2007, pero aun así preocupa, porque notamos un ligero incremento con respecto al año anterior", agregó.
En algunos de estos trámites se advirtió minutas y cartas-poder falsas con las que intentaron transferir una propiedad ajena. Antes de que se pudieran cotejar vía Internet las rúbricas y sellos del notario firmante, había la posibilidad de que el fraude se cuele por estas ventanillas, pero el ojo avizor sigue siendo la herramienta para detectar un sello o doblez extraño en los documentos que buscan ser inscritos. ¿Pero qué pasa cuando la minuta tiene la firma real del notario?
"NO SOY VIDENTE"
"A mi oficina se acercaron los esposos Coronel y Napa, por lo menos ellos dijeron serlo. Presentaron DNI originales y hasta los pasé por la máquina que lee el código de barras y no hubo problema. No soy vidente para saber que no eran. No hubo un acto de mala fe. Ahora (los estafadores) se buscan gente muy parecida para concretar el hecho. Me sorprendieron", explica la notaria Cragg. ¿Y cuántas veces la han sorprendido? "Uf, es pan de cada día. Es increíble, pero los notarios tenemos varios casos de suplantaciones, por eso nos reunimos constantemente para ver qué hacer. Yo habré tenido dos o tres casos referidos a propiedades, pero la Ley del Notario señala claramente que en caso seamos sorprendidos no tenemos responsabilidad penal".
¿Así de simple? El informe grafotécnico 657-2007-PNP confirma que las rúbricas con las que los supuestos dueños autorizan la venta son falsas. A casi un año de iniciarse juicios por la vía civil y penal, los Coronel han invertido más de US$10.000 en trámites y aún no logran recuperar la casa.
COMPRADOR DE BUENA FE
Según el abogado Mario Amoretti, el artículo 97 del Código Penal permite que los actos posteriores a un hecho punible sean nulos. Pero, el Código Civil respalda al comprador de buena fe y muchas veces este llega a ser el segundo en la cadena diseñada por los estafadores.
La data policial indica que los estafadores rastrean a personas que se han ido a vivir al extranjero (sobre todo si están como ilegales), parejas de ancianos o fallecidos cuyos herederos no tienen planes inmediatos en ocupar o siquiera visitar la casa. Los sujetos eligen, sobre todo, inmuebles de San Isidro, Surco y La Molina y terrenos en otras zonas. Obtienen el DNI de las víctimas, número de cuentas y otros mediante el robo de carteras, irrupción en inmuebles, corrupción de funcionarios claves o alquiler de la misma casa por usurpar, pues así acceden a recibos de luz, agua, etc.
Además, usan DNI originales con datos cambiados o contratan personas físicamente parecidas a las víctimas para los trámites. Con estas falsificaciones, solo aguardan que alguna de las instituciones vinculadas al registro de propiedad caiga en este sucio juego, por descuido o corrupción.