Por Enrique Planas
Hay que terminar de sacudirnos un prejuicio que los peruanos arrastramos de antaño: creer que hay una diferencia cualitativa entre las bellas artes y las artes aplicadas o, lo que es lo mismo, entre el arte culto y el arte popular. Ramón Mujica, uno de nuestros más respetados historiadores de arte, acaba con esa tara histórica con la muestra "Orígenes virreinales de la imaginería popular", que abrirá en breve en la galería del Icpna de Miraflores. Allí, a través de más de un centenar de extraordinarias piezas, muchas de ellas nunca mostradas al gran público, se nos revela aquel diálogo entre la pintura y escultura virreinal con las tradiciones populares cultivadas por nuestros insignes artesanos.
Colocando las grandes obras de imaginería popular republicana junto con las piezas virreinales que le sirvieron de antecedente o directo modelo, el curador busca evidenciar una continuidad fracturada hace poco menos de dos siglos, en pleno pasaje de la Colonia a la República. "Ello significó un quiebre en la producción artística de la época, como lo dijo el pintor Francisco Laso, cuando se quejaba de que a mediados del siglo XIX no hubiera artistas. Y es que en el virreinato, los que patrocinaban el arte eran los virreyes, los obispos, las órdenes religiosas o los devotos privados. De alguna manera, con la secularización de la cultura, el arte desapareció en la naciente República", señala Mujica. Más bien, aparece entonces una nueva iconografía inspirada en la Revolución Francesa, vinculada con los nuevos símbolos patrios. "Según Fernando de Szyszlo, es allí donde aparece el verdadero arte colonial, puramente académico, dependiente de las escuelas parisinas" --alerta el historiador--. "En cambio, en el arte del Virreinato, los pintores indígenas y mestizos desarrollaron no solo una iconografía propia sino un estilo propio", explica.