Por FernandoLozano Ch.
Teoría de la relatividad: ir 'lento' en la pista del circuito de Santa Rosa será suficiente para quebrar todas las leyes de velocidad que rigen sobre una pista normal. Ir a 100 km/h sería dejarse intimidar por el acelerador, un pecado insalvable aquí, ayer, al norte de Lima. Es la segunda fecha del Campeonato Nacional de Motovelocidad. Nunca encontraremos un Valentino Rossi, el italiano siete veces campeón mundial, pero sí a los pilotos más valerosos de Lima y alrededores. Eso los hace un poco Valentino a ellos también.
El circuito está a la altura del kilómetro 42 de la Panamericana Norte, a la mano izquierda yendo de sur a norte. El rugido de las máquinas es una invitación a agarrar tu moto (si no tienes, a conseguirte una) y unirte al grupo. Pero mejor dejar a los profesionales. Bryan Cochachi lidera el grupo de motos de 80 c.c. (centímetros cúbicos, la cilindrada del motor). Jeffrey Wu trata de robarle algunos metros vuelta a vuelta, pero no lo alcanza. Sin embargo, en la tabla del torneo --bien organizado por el Club Deportivo de Motovelocidad y auspiciado por RTM y Yamaha-- el segundo puesto fue para Sebastián Alvarado. Wu había recibido una penalización. Ni vuelta que darle. Para la otra será. El 'piloto' reniega un poco con su equipo, pero ya está. Ganó la primera carrera y nada impide que gane la tercera de las cinco fechas del campeonato. Se promete revancha.
LA EMOCIÓN DE SER SEGUNDO
La categoría de las motos de 125 c.c. fue un monólogo de Yungang Cao, un chino que vino de niño al Perú y que vive en Iquitos, aunque para por Lima, Ica, y por cualquier lugar que quiera.
El piloto de la moto número 43 es el número uno de la capital fiestera de la selva. Dicen que nadie recorre mejor que él las pistas en carreras en las que es usual que se cruce la gente. Ricardo Mogrovejo le ganó y a Yungang allá y este le dijo que quería correr en Lima. "Ahora me gana", dice el experimentado 'Kaña'.
Pero ya eso es otra historia. El asunto es que los intentos por ser más rápido que Cao ayer no tenían caso. En cada vuelta sacaba un metro más de ventaja. Los cerca de 200 espectadores comenzaron a mirar la pelea por el segundo puesto que se puso más emocionante. 'Kaña' había sido el escolta de Cao toda la carrera, pero en las últimas diez vueltas la máquina falló, bajó las revoluciones y Gerson Zevallos comenzó a morderlo. Cuando faltaban dos vueltas, lo tenía a cinco metros. La pregunta era si Mogrovejo podría evitar que lo pasaran. Cuando los pilotos reaparecieron tras la última curva, Gerson ya iba primero.
Zevallos celebró como si hubiera ganado. En parte era así porque está empatado en puntaje en la clasificación con el chino. Mogrovejo --su señora más que él, en realidad-- lo lamentó. Yungang sonreía feliz.
ROCOTO JUÁREZ
Yungang, 'Kaña' y Zevallos quisieron repetir el plato en la categoría de 200 c.c. corriendo con sus mismas motos de 125. La idea era sumar y tratar de arrebatarle puntaje al arequipeño Omar Suárez, el único que corría con una moto de la categoría. El characato tuvo una partida algo retrasada en la tercera posición en las primeras vueltas, pero usó bien su máquina y trepó al primer lugar rápido. Otra vez la pelea fue por el segundo lugar. Gerson llegó a sacarle a Cao buenas decenas de metros de ventaja, pero Yungang, fanático del australiano Casey Stoner, actual monarca de la Moto GP, apeló a su fama recurrente por los circuitos ("es un loco") y logró arrebatar el segundo puesto.
No eran el 'Doctor' Rossi. Pero parecían. Tal vez alguna vez, quizá los más chicos como Cochachi lo sean.
DEMETRIO MEJÍA
El piloto mayor
¿Quién dice que correr moto es un capricho de juventud? Demetrio Mejía demostró ayer lo contrario. A sus 64 años se convirtió en el piloto de mayor edad del campeonato al menos en lo que va del milenio. En los años 70 hizo motocross y fue copiloto de automovilismo y ayer reapareció en una competencia oficial después de 30 años montando con acierto la máquina 77. "Siempre he sentido entusiasmo por las motos. Como tengo ganas de correr, estoy entrando en la categoría de los 'bravos'". Su señora, Juanita Llerena de Mejía, estuvo lejos de estar nerviosa. "Me encanta". Su hijo menor, Hans, de 22 años, lo vio correr por primera vez.