Florida es el estado con más riesgos ante los embates de los ciclones, pero la situación económica que afecta al país ha hecho que muchos dejen las precauciones a un lado
Por Juan Carlos Chávez. Corresponsal
MIAMI. Los científicos saben que el número de huracanes y tormentas de gran poder destructivo ha aumentado vertiginosamente durante los últimos años. Los economistas observaron que el desastre del mercado inmobiliario prendió la mecha de la recesión en EE.UU. Lo que nunca imaginaron todos ellos es la rapidez con que más de la mitad de los pobladores del estado de Florida y la costa del Golfo de México han dejado de lado los gastos de protección contra huracanes, debido a la crisis económica, los precios del combustible y la incertidumbre laboral.
De acuerdo con un sondeo realizado por la encuestadora Mason-Dixon, al menos 88% de los floridanos aseguró no haber tomado ningún tipo de medida para reforzar sus viviendas, ni haber separado una parte de sus alicaídos presupuestos para comprar artículos de primera necesidad, alimentos no perecibles y agua embotellada en caso de un desastre.
La temporada de huracanes dura seis meses, desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre.
"El peligro es real, está aquí", afirmó Bill Read, director del Centro Nacional de Huracanes, refiriéndose a las exigencias del tiempo. "Los residentes de las áreas costeras tienen que estar listos. Y pese a estos riesgos, muchas personas no habrán preparado sus casas ni actualizado su seguro de vivienda; y probablemente no obedecerán una orden de evacuación", añadió el experto.
Read y otros especialistas aconsejan que las familias organicen un paquete de supervivencia que las ayude a pasar sin angustias al menos tres días, el tiempo que los expertos calculan que puede tardar antes de que llegue la ayuda gubernamental tras una catástrofe.
Sin embargo, en estos tiempos de ajustes y despidos masivos, son pocos los que andan pensando en gastar 400 o 500 dólares para comprar provisiones cuando comiencen a soplar con fuerza los vientos, y las ráfagas de aire circulen rápidamente sobre las aguas cálidas del Océano Atlántico.
La encuesta halló que el 13% de la población del conocido Estado del Sol no está dispuesto a salir de su hogar para trasladarse a un refugio más seguro, mientras que el 54% dijo no sentirse vulnerable a un huracán.
"La gente tiene que priorizar, todos debemos de hacerlo. Pero hay una prioridad: comprender la importancia de actuar con precaución", comentó recientemente Charlie Crist, el gobernador de Florida al enterarse de los resultados del sondeo.
SUBEN LAS PÓLIZAS
No obstante, la opinión pública parece taparse los oídos a las recomendaciones de las autoridades. Y con la economía estadounidense acercándose al filo del abismo, el recuerdo de la última tormenta incrementa aun mas una falsa sensación de seguridad. Desde el 2005 no se han registrado huracanes en Florida.
"Nosotros, en cambio, no podemos esperar", indicó Steve E. Smith, presidente de una reaseguradora contra riesgos de huracanes. "Sabemos que será negativo y le hemos puesto precio a esa perspectiva", agregó en un foro acerca del aumento de las pólizas y los modelos de riesgos que utilizan las compañías de seguros para fijar las tarifas que cobran a los propietarios de vivienda.
Los precios de las pólizas han resultado teniendo un efecto devastador: en los últimos tres años han subido un mínimo de 100%, y hasta 300% en algunos casos. Además de cobrar más, las compañías no ceden un milímetro cuando se trata de poner otras condiciones para firmar un contrato. Muchas incluso no emiten seguro para las viviendas que fueron construidas antes del 2002, calculando que las nuevas edificaciones cumplen un código de ingeniería más estricto.
Las consecuencias negativas y la cadena de efectos colaterales a la sombra de una desaceleración pueden hundir aun más a la región, incluso antes de la llegada de cualquier huracán.
El grupo asegurador Allstate, por ejemplo, tiene ahora 65% menos pólizas que en el 2005 en ciudades de la costa del Atlántico y del Golfo de México, con unas 250.000 en Florida. Además las compañías temen que el fondo del gobierno estatal para huracanes catastróficos, que ha respaldado al sector asegurador durante más de una década, tal vez no pueda cumplir su promesa si una tormenta muy grande azotara en esta temporada.
"Como si no fuera poco, la gente está preocupada por otras cosas, el costo de la gasolina y alimentar a sus familias", expresó Evan Weber, un contratista que instala ventanas reforzadas en Miami.
Weber, junto con un inmenso grupo de personas dedicadas al negocio de instalar ventanas de impacto y paneles que resisten el choque de objetos hasta con una velocidad de 220 kilómetros por hora, han visto cómo su flujo de ventas y la demanda han caído 65% en comparación con el 2006.
"El hecho de pensar que a uno no le va a ocurrir una desgracia aumenta el nivel de riesgo", dijo Arturo Reyna, un vecino de Miami, que utilizó una línea de crédito bancaria de 3.700 dólares para reforzar unas 12 ventanas de su residencia. "Nosotros preferimos hacer la inversión de las ventanas reforzadas, pero quizá seamos uno de los pocos de la cuadra que lo han hecho. Otros ni siquiera se han tomado la molestia de pedir un presupuesto", aseguró.
SEPA MÁS
4 Florida es el estado con mayor riesgo de desastres.
4 En esta temporada de ciclones se formaron la tormenta tropical Arthur, el huracán Bertha y la tormenta tropical Cristóbal.
4Esta última inició su recorrido el sábado frente a la costa este de EE.UU. y se pronostican fuertes lluvias en Carolina del Norte.
4Bertha, surgida hace más de 15 días, es el cuarto huracán más longevo de la historia en el Océano Atlántico.