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Comunicación con alegría

Punto de vista

Por Arabella Krateil. Publicista

Por qué seremos los peruanos tan pesimistas. Y sin embargo, cuando a alguien le va bien, fruto de su esfuerzo y trabajo, somos envidiosos. Estos rasgos que nos caracterizan no son, de ninguna manera, motivo de orgullo. Por el contrario, atentan contra toda posibilidad de desarrollo y de progreso como sociedad.

Nada nos gusta, todo tiene defectos, somos los permanentes disconformes.

Efectivamente, hay muchas cosas que están mal en la política, en la economía y hasta en la moral de quienes nos rodean. No es un mundo perfecto. ¿Por qué el Perú tendría que serlo?

Cuando al país le iba mal nos escudábamos en nuestra tragedia para sumirnos en una depresión colectiva. Ahora que las cosas empiezan a mejorar ¿a quién le echamos la culpa de nuestro desánimo?

Hay muchas cosas positivas que están sucediendo, muchas personas rompiéndose el alma y que les está yendo bien. ¿Qué nos está faltando para que seamos más los beneficiados?

Dicen las encuestas que el 91% de la población está orgulloso de ser peruano y no cambiaría de nacionalidad. Parecería que contamos con suficiente gente como para empujar y girar esta gran rueda que se llama Perú.

Coincido con quienes creen que en estos tiempos tenemos la obligación de ser optimistas. Hasta "irresponsablemente" optimistas. Y, de alguna manera, la responsabilidad recae particularmente sobre los comunicadores, porque tenemos una boca bien grande y cada vez que la abrimos mucha gente nos escucha.

Ya saben: publicistas, periodistas, programadores de TV y colegas de otros campos, usemos nuestra voz para que la gente vuelva a tener la moral en alto. Recuperemos el ánimo que saca adelante a los pueblos. La garra que hace que las cosas sucedan. La buena noticia es que todos tenemos la facultad de la comunicación, todos podemos transmitir y promover un ánimo positivo. Aprovechemos ahora que la situación nos es favorable para generar una ola de optimismo.

Pero, ¿cómo se genera una ola de optimismo?

No es tarea que se prefabrica, ni hay una matemática para ello.

Se trata de encender ese motor potente que tenemos dentro de cada uno que se llama voluntad, y actuar.

Veía el estreno del nuevo espectáculo de La Tarumba. Bello, energético, mágico y con un contenido positivo de quitarse el sombrero. El evento lleva por nombre Iluminare, y eso es lo que propone con su lenguaje circense: brillar en un mundo brillante.

Hay que devolverle a la gente la alegría de vivir, no sé en qué momento la perdimos.

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