Entre dos mundos
Por María Helena Tord
A continuación acompáñenos por un rápido recorrido por las principales ciudades de Andalucía, conocidas como el trío andaluz: Granada, Córdoba y Sevilla. Cada una de ellas nos transporta al mundo de la tradición e historia españolas.
LA ROMÁNTICA GRANADA
Llegamos a Granada, el último baluarte del Islam en la península. Su nombre nos remite a historias y leyendas de palacios, de reyes, de moros y musulmanes.
Este antiguo reino conserva el palacio árabe más hermoso que el mundo haya conocido: El Alhambra. Sobre sus muros reposan siglos de dominación islámica. Rodeada por montañas, tiene como marco la Sierra Nevada. El aroma de los naranjos, limoneros, rosas y arrayanes nos llevan por elegantes jardines que esconden en su interior los fabulosos palacios nazaríes que reúnen el más refinado lujo asiático en sus paredes y arcos.
Su historia se remonta a la época de la dominación árabe. Ahora parece dominada por enjambres de turistas que llegan por miles cada día. Pero aun así el viejo palacio árabe preserva esa atmósfera nostálgica y romántica de antaño.
En la entrada sobresale un palacio construido por Carlos V y a un lado la iglesia franciscana que se presentan como intrusos comparados con el refinado gusto de los palacios islámicos.
Frente a la entrada principal sobresalen las casitas blancas del pintoresco barrio de Albaycín. No pierda la oportunidad de darse una vuelta por sus mercados y bazares.
No es de extrañar que El Alhambra sea el lugar más visitado de España y, por ello, para conocer este exquisito legado hace falta previsión. Debe reservar con anticipación no solo la entrada al Alhambra sino a los demás palacios que requieren un horario determinado para ingresar.
Luego de una larga mañana salimos maravillados de este reino de sombras y ponemos en práctica lo que los granadinos y los españoles en general, llaman "ir de tapas": bocadillos generosamente acompañados por bebidas.
LA RUTA DEL CALIFATO
El camino que une Granada y Córdoba se lo conoce como la Ruta del Califato. Extensas laderas doradas nos conducen hacia pequeños poblados con restos fenicios y romanos, pasando por exquisitos valles de olivos hasta que nos recibe un antiguo puente romano que anuncia la entrada a Córdoba.
Esta ciudad se recorre a pie. Sus principales monumentos están muy cerca y caminando podemos apreciar de cerca cada rincón y patio del barrio de la judería. Hay que cruzar sus laberínticas callejuelas empedradas y por la vieja sinagoga para llegar hasta la mezquita, la única que se conserva en Europa con sus características.
Lo sorprenderán los maravillosos juegos de luz entre los miles de columnas y puertas que se entremezclan con la catedral de elementos góticos y barrocos.
RUMBO A SEVILLA
Para conocer la capital de Andalucía hay que vivirla de noche y adentrarse en sus clásicos barrios como el de Santa Cruz, la antigua judería o el popular barrio de Triana. A este último se llega a través del puente de hierro por la plaza de Altozano donde se halla el monumento de Juan Belmonte, como un tributo a uno de los toreros más reconocidos y al arte de la tauromaquia, muy presente en la vida de los sevillanos (la Real Maestranza, la plaza de toros más renombrada del mundo, se encuentra en Sevilla).
Por esta plaza se entra por singulares calles de los talleres de artesanos del barrio para desembocar en San Jacinto, lugar que por la noche adquiere vida propia por el movimiento de sus bares y el sonar de los flamencos y sevillanas.
Santa Cruz es otro de los barrios más emblemáticos de Sevilla. Las principales ciudades andaluzas conservan estos antiguos barrios judíos llamados juderías, zonas donde se mantiene viva la historia de la ciudad. Las estrechas calles empedradas invitan a recorrerlas todas. La singular cercanía de los aposentos hacen sentir a cada paso la cercanía de sus patios y balcones.
En cada esquina nos encontramos con una calle más bella que la otra hasta terminar en pintorescas plazas con cafés al aire libre que nos invitan al reposo y a la contemplación.
Iglesias barrocas y patios de casas sevillanas con arcos moriscos y mosaicos multicolores convergen para enseñar los cientos de años de historia reunidos en un lugar que conserva sus costumbres y artes.
El camino nos lleva hasta la catedral de Sevilla, monumental templo gótico erigida sobre la mezquita mayor. El Patio de los Naranjos y La Giralda, símbolo de la ciudad, son los únicos restos que perduran de la antigua mezquita musulmana.
En su interior los techos asemejan la copa de los árboles y en las paredes cuelgan lienzos de los maestros Murillo, Goya y Zurbarán.