En unos días, la Corte Superior del Cono Norte se convertirá en la primera sede judicial en contar con un moderno sistema de identificación biométrica de huellas digitales, que permitirá registrar y verificar la identidad de las personas con libertad condicional, semilibertad o procesadas.
Se trata, sin duda, de un buen primer paso, pero el camino hacia un moderno registro nacional de requisitorias todavía es largo: falta que las bases de datos del Poder Judicial y de la Policía Nacional estén interconectadas. Esta integración es crucial para que ambas instituciones puedan depurar información y olvidarnos para siempre de aquellas injustas detenciones protagonizadas por inocentes cuyo único delito es ser homónimo de algún requisitoriado.
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