ESPECTÁCULO. El Gran Circo de Mongolia
Por José Puga
Son las 8:15 p.m. Un brillante escenario les da la bienvenida a las más de 3 mil almas reunidas en las gradas del anfiteatro del Estadio Nacional. Frente a la caótica aglomeración de asistentes --circundada por vendedores de los más diversos objetos--, queda establecido que aquí no habrá animales salvajes dando brincos ni payasos ambulantes, ni mucho menos estrellas de la farándula local alimentadas por un oportunismo patriotero.
El show "Los vientos de Genghis Khan" se inicia, media hora después, con un grupo de belicosos acróbatas con llamativos vestuarios. Mientras estos sujetan cañas con sogas circulares, otros atletas las atraviesan por el medio con saltos mortales. A pesar de que la altura va en aumento, ello no los intimida. Todo lo contrario: los motiva a ser más perfectos en sus piruetas.
Al cabo de algunos minutos, una atmósfera azul nos transporta a un mundo acuático, representado sobre un pequeño escenario por cuatro contorsionistas que imitan el movimiento de algas diseminadas sobre el mar. En este acto de belleza pura, el cruce de sus extremidades forman las vigas y cimientos de móviles pirámides de carne y hueso: los aplausos no se hacen esperar.
Bajo un elegante juego de luces, los artistas asiáticos se valen de estandartes imperiales de varios metros de altura, templados arcos de madera y espigados postes para demostrarle al magno emperador que son los más fuertes, ágiles y agraciados.
El esperado número del arco y la flecha coloca en escena a dos parejas de arqueros que acaban con todo objeto que se interponga en el camino desde las posiciones más incómodas. Sus vidas penden de un hilo cuando se colocan un sombrero con velas encendidas que luego son apagadas con flechas.
El número más impactante estaría por llegar: cinco chicas manejan monociclos de cuatro metros de altura como una extensión más de sus cuerpos. Cada una de ellas coloca platos de metal en sus pies para luego cogerlos con la parte superior de la cabeza. Increíble pero cierto. ¿Cuántas leyes naturales acaban de ser cuestionadas? Al lado, un niño lo dice todo: "Oye, mamá, deberían poner a las chicas a jugar en la selección (de fútbol)".
A pesar de la usual falta de higiene del público (que tiene la manía de botar al suelo las envolturas de todo lo que come) y del bajo sonido en las áreas más altas de las gradas, los osados actos de los artistas, con más de 400 trajes originales en escena, hacen que este show sea altamente recomendable.
DÓNDE
Lugar. Anfiteatro del Estadio Nacional. Día y hora. Miércoles a viernes 8:15 p.m. Sábado a martes 3:15 p.m. y 7:15 p.m. Hasta el 3 de agosto. Venta de boletos. Módulos de Tu Entrada de Plaza Vea y Vivanda. Para más información visite: www.tuentrada.com.pe.