El correo electrónico falso, que esta semana difundió la noticia de que Pilar Nores había sufrido un infarto cerebral, ha puesto sobre el tapete, otra vez, lo grotesco, grosero y peligroso de las manipulaciones que últimamente se perpetran a través del Internet y otras modernas tecnologías de la información.
El tema es grave pues la mafia de delincuentes y falsificadores, que cobardemente se esconde tras el anonimato, ha comenzado a utilizar las direcciones de importantes medios de comunicación limeños para dar verosimilitud a sus 'noticias'. Primero fue el sitio web de El Comercio y luego el de "La República".
Y no solo se envían falsedades, sino que estas mafias envían correos masivos para infectar las computadoras y robar información personal o bancaria de los usuarios desavisados. Es decir, fraude y robo informático a escala masiva por mafias tecnificadas.
El Ministerio de Transportes y Comunicaciones, en coordinación con la Policía Nacional y el Ministerio Público, tienen que iniciar una vigorosa campaña de control, orientación, investigación y sanción de estos delitos. Hay que aplicar severamente la legislación que desde hace algunos años sanciona el envío de estos mensajes falsos a través de correos electrónicos, celulares y otras vías de comunicación informática.
Además hay que explicar a los ciudadanos que sean objeto de estos abusos y filtraciones que deben denunciarlos ante la División de Delitos de Alta Tecnología (Divindat) de la PNP, a fin de que esta inicie el correspondiente peritaje informático que conduzca a hallar a los delincuentes que envían estos correos.