DERECHOS DE LOS NIÑOS. Save the Children denuncia
Dentro de poco se celebrarán los Juegos Olímpicos de Beijing, y una de las pruebas que más interés generarán es, sin duda, la gimnasia en todas sus variantes: artística, rítmica, acrobática, aeróbica, etcétera. ¿Pero sabe usted todo el trabajo y sacrificio que implica que esos jovencitos lleguen a este grado de competición?
La organización internacional Save the Children se ha preocupado por el tema, por eso denunció hace unas semanas que un gran número de niños que practican deportes de competición sufre un infierno.
Aunque esta institución reconoce que el deporte repercute positivamente en el desarrollo físico, mental y moral de un niño, porque además de ser una diversión, le enseña disciplina y le da confianza, destaca que cuando el deporte deja de ser una actividad lúdica y sirve para "satisfacer los deseos de los adultos", puede vulnerar los derechos de los menores.
ESPACIOS LÚDICOS
"El juego y el deporte deben ser espacios de satisfacción y alegría, y desarrollar reglas de convivencia, pero cuando los horarios son muy extensos, no permiten desarrollar otras actividades que los chicos desearían ni ver a sus amigos, y solo se hace por darles el gusto a los padres, viene a ser una forma de maltrato", advierte María Teresa Mosquera, directora ejecutiva de Acción por los Niños.
Y no siempre los padres obligan a sus hijos a practicar el deporte, sino que se muestran tan motivados y compran todos los elementos necesarios para la práctica, que los chicos se sienten comprometidos y les dan gusto. Por eso es importante, antes de incitar al chico a hacer algo --en forma de maltrato o exceso de motivación--, consultarle sobre sus motivaciones y explicarle el ritmo absorbente que implicará el entrenamiento para competencia. Si decide ingresar a ese mundo competitivo, entonces bienvenido y a apoyarlo en todo.
ACTITUD INTELIGENTE
El nadador Johnny Bello, por su parte, opina que "si un chico destaca en un deporte, los padres deben asumir una actitud inteligente: no presionar mucho, pero sí lo suficiente para permitir un desarrollo óptimo de sus condiciones. Se le debe inducir inteligentemente a que desarrolle su talento. Pero no creo que sea bueno una exigencia máxima (si no entrenas, no sales)".
En suma, es fundamental conocer las motivaciones del niño, no solo sus habilidades para un deporte, para recién entonces decidir si es conveniente darle todas las facilidades para que lo practique y apoyarlo en su entrenamiento.