DEFENSA DEL CONSUMIDOR
Por Juan Carlos Cuadros Guedes
Tenemos más de mil razones para sentirnos orgullosos de ser peruanos: el verdadero pisco, la mejor gastronomía, el algodón más fino del mundo, un delicioso café, las tres mil variedades genéticas de papa, el caballo de paso, la mayor cantidad de flora y fauna silvestre y, por supuesto, la mayor grandeza arqueológica y cultural de esta parte de América, entre otras más. El Perú está de moda, es un país interesante, pero hay cosas sobre las que debemos reflexionar si queremos que nuestros productos de marca y servicios tengan un verdadero sello de calidad que los identifique y distinga.
Para empezar, el trato. En general, la satisfacción de los que visitan el Perú es positiva; sin embargo, hay detalles en los que se debe mejorar. Por ejemplo, la calidad de los servicios de alojamiento y restaurantes.
Cada vez hay más oferta de este tipo en las principales ciudades y pueblos que ofrecen atractivos diversos, pero no todos responden con calidad, garantía y rapidez a los precios que exigen a cambio: muchos no cuentan con agua potable ni servicios higiénicos, su limpieza es deficiente y los alimentos se manejan sin respetar las mínimas condiciones de higiene y salubridad.
"El trato que brinden los agentes de la oferta turística y también los pobladores será siempre un factor importante, porque genera no solo satisfacción, sino también seguridad y confianza, lo que hace que el visitante se sienta más a gusto y beneficiado por un destino muy acogedor", señala el catedrático y consultor en márketing comercial Pedro Flores Peña.
"Pero hay algo más y es la diferencia entre satisfacción y deleite. No se trata de comer por comer una hamburguesa, sino de apreciarla y sentirla deliciosa. Y si a eso le agregamos una buena atención de parte del local donde se ofrece el producto, mucho mejor", agrega.
ADULTERACIÓN: UN PROBLEMA
De otro lado, la moda y el consumo no siempre van de la mano de la calidad y la garantía de un buen producto. Y eso también preocupa.
Para muestra un botón: el pisco, nuestra bebida de bandera. "Mientras que pequeños y grandes productores invierten casi un año --y seis kilos de uva por botella-- en producir un pisco de calidad, cumpliendo todas las normas y fases del proceso, hay quienes optan por lo más fácil y solo mezclan agua con alcohol y saborizantes", denuncia Ernesto Rivas Santos, gerente general de Viña Buena Vista.
"La adulteración es un grave problema que afecta no solo la salud de los consumidores sino frena el desarrollo del sector y perjudica principalmente a los productores formales por la desleal competencia, ya que un producto de esa procedencia no llega a costar ni 5 soles la botella, pero se vende igual", precisó.
Lo mismo pasa con algunas prendas de vestir, alimentos envasados, artesanías y diversos platos típicos peruanos, que sufren distorsiones al ser ofrecidos a los consumidores, que hoy sí saben distinguir cuándo un producto es de calidad y ofrece garantía.
El Perú está de moda, y todo lo que se identifica con él, también. Hagamos un esfuerzo.
ENFOQUE
Hecho en Perú: sello de calidad*
El consumidor peruano ha madurado, ha cambiado para bien en los últimos diez años. Ahora se lo ve más interesado en conocer los componentes de un producto antes de adquirirlo y, si este no cumple con sus expectativas, reclama y lo devuelve.
Sin embargo, hay unos cuantos todavía que prefieren no meterse en problemas (por decirlo de alguna manera) y ante un engaño o abuso de parte de algún vendedor, simplemente deciden dejar las cosas como están y no volver a comprarle nunca más. Una actitud egoísta que esperamos cambie algún día.
Hoy nos interesa apelar a la actitud del buen consumidor, aquel que es consciente de sus derechos a la hora de adquirir un bien o contratar un servicio, aquel que toma decisiones en función no solo de sus intereses individuales y particulares, sino en función de los intereses de la comunidad, de la sociedad.
El Perú está en los ojos y oídos de todo el mundo. Por esa razón necesitamos de su apoyo. Y cuando le digan "compre peruano", no quiere decir compre pirata o que si no hay un producto peruano no compre nada. Es mucho más que eso. En realidad quiere decir que debemos ser selectivos al hacer nuestras compras y verificar calidad y precio. Un producto peruano será bueno, no porque haya sido fabricado aquí, sino cuando demuestre que en verdad es bueno.
(*) Juan Carlos Cuadros Guedes. Periodista