ESTADOS UNIDOS. Hace varios años, Randal Hunt paseaba en automóvil por Fort Wort (Texas) y reparó en cómo los estudiantes clavaban vasos de tecnopor en los hoyos de las mallas metálicas de las canchas deportivas, con el fin de crear falsos barristas para alentar a sus equipos. Hunt recuerda que esos vasos estaban pintados de colores y formaban graciosas figuras.
Pero a diferencia de ese modo artesanal de simular barristas, Hunt creó un prototipo que soporta los efectos del viento, la lluvia y el sol y que se engancha con facilidad de las rejillas. De esa manera surgió el negocio Put-in-Cups (www.putincups.com) con envases de polipropileno plástico.
Hunt le añadió también pequeños brazos y le dio colores diversos a los cuadraditos de polipropileno. Al principio empezó vendiendo el producto a las escuelas preparatorias, pero el negocio creció tan rápido que también lo vendió para armar logos para displays publicitarios y anuncios en mallas metálicas. Incluso quienes no tienen rejas pueden comprárselas a él.
Al tratarse de objetos armables, estas piezas de polipropileno pueden guardarse y reciclarse para ser utilizadas en sucesivas campañas y con nuevas figuras. Si se necesitan colores particulares, Put-in-Cups prepara un lote especial por un costo extra. Es más, se pueden colocar luces para crear un efecto tridimensional. Son fáciles de llevar y no dañan el ambiente. En el 2005, Hunt recibió varios galardones por este invento.