Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
EL INFORME

Tengo nostalgia de ser peruano

Los peruanos que viven en el exteriorforman un mercado que demanda productos ligados a la gastronomía. ¿Cómo aprovechan las empresas la oportunidad de hacer olvidar las distancias?

Por Julio Escalante Rojas

Entrañable, según el diccionario, significa muy afectuoso. ¿No es acaso como el más entrañable de los abrazos, para un peruano que vive en el extranjero, encontrarse con un producto comestible nacional? El peruano recuerda con el estómago y por eso hay empresas dispuestas a alimentar esos recuerdos.

Inka Kola, una de las marcas que mayor identidad tiene con los migrantes peruanos, no solo es exportada por su fabricante, Corporación José R. Lindley, sino también por otras empresas. Una de las principales es Latin Market. "Realmente es un lujo venderla en Italia porque aquí la Inca Kola es cara comparada con las bebidas locales, pero la gente se da el gusto", dice Luis Cam, gerente general de Latin Market. Cam es un peruano que llegó por primera vez a Italia hace 17 años y comenzó a colocar poco a poco productos para migrantes. "Nuestro valor agregado es la nostalgia", asegura. Ya lleva por lo menos diez años viajando cada dos meses de Perú a Italia y hoy envía 15 mil botellas de litro y medio cada mes que se venden en las tiendas de Milán a 4 euros (S/.16), mientras que una gaseosa local cuesta menos de la mitad. "Es un lujo", repite Cam. Por esa alta demanda, Inka Kola sigue siendo su principal producto de ingreso al mercado europeo. "A Italia llega Inka Kola de Perú, Ecuador y Estados Unidos, pero la gente prefiere la peruana, y la reconocen por su tapa azul". Cuenta que han surgido imitaciones italianas, pero no han funcionado. "Incluso un peruano en Italia lanzó Inca Loca hace un par de meses, pero nada, la gente sabe que es mala imitación".

Cam ha sabido aprovechar de muchas maneras la nostalgia del peruano migrante. Así, ha logrado tener marcas propias (Dambo), en especial para tres productos: rocoto, ají amarillo y choclo. Latin Market tiene, desde hace dos años, sus propios cultivos para no depender de terceros. "Esto nos permite procesar nuestras demandas y las de las otras empresas que también se dedican a exportar a las colonias de peruanos en España, EE.UU. y Japón". Cam dice que así reúne a la mayoría de empresas que exporta a peruanos en el exterior. Y añade que el mercado de nostalgia ha ido cambiando en gustos (o reforzándolos), gracias a peruanos que viven más de 10 años afuera, y que si bien compran sobre todo los productos clásicos comerciales, también se han acostumbrado a consumir marcas propias de los distribuidores.

VENTA BLANQUIRROJA
¿De qué tamaño es el mercado que habla español en Estados Unidos? Mario Suárez, presidente de Expo USA, cita un estudio de la Universidad de Cornell que señala que la capacidad de compra de la minoría hispana tiene un valor de US$834 mil millones. Los productos para peruanos en EE.UU. representan un nicho muy pequeño dentro del mercado de latinos (donde más del 55% son mexicanos). Hay tiendas y restaurantes que ofrecen estos productos, pero con Internet el mercado es hoy más global. José Delfino lo sabe. Por eso hace tres años este peruano dedicado a la programación de sistemas, y que vive en EE.UU. desde hace 28 años, decidió junto con su esposa, abrir la página www.labodegaperuana.com.

Más de 340 productos, entre ellos chocolates Cua-Cua y Sublime, mazamorra Negrita, alfajores, chicha de jora, algarrobina y picarones se venden a cualquier lugar del mundo por esta web y se pagan con tarjeta de crédito. "Viajo al Perú una vez al mes, voy a supermercados, veo qué novedades hay, me contacto con el fabricante y regreso con un contenedor", dice Delfino por el teléfono. Cada mes hay algo nuevo: la novedad de junio fue cereal de quinua. Tiene clientes peruanos frecuentes en Suecia, Iraq, Egipto y Australia. Delfino dice que sus ventas crecen 35% al año y no revela más números. "Mi facturación es un secreto de Estado. No lo sabe ni mi madre".

COMBO LATINO
El mejor socio comercial de un peruano puede ser otro peruano. Jorge Piscoya, director ejecutivo de San Roque, dice que lo común era que el king kong, ese tradicional postre que se produce desde 1920, llegara a los peruanos en el extranjero dentro de maletas. En el 2004 cambió la situación. "Comenzamos a participar en ferias de Miami y Nueva York, y también en una celebración de la comunidad peruana en Barcelona". Así fue como Piscoya consiguió distribuidores --todos peruanos-- para Washington, Nueva Jersey, Los Ángeles, Houston, Nueva York y Miami. A estas dos últimas ciudades manda por lo menos una tonelada de productos al mes. Pequeños envíos, aunque continuos, van también a Costa Rica, El Salvador, Canadá y Suiza. Todo a manos de otro peruano que se encarga de colocar el producto en minimarkets. Ya no van dirigidos solo a un público peruano, sino a la comunidad latina en general. Por ejemplo el king kong San Roque está en los supermercados Sedano y Presidente, especializados en atender a consumidores latinos. Y la diversidad de productos que exhiben sus góndolas es enorme. A tal punto que Piscoya se ha animado a exportar también miel de abeja de Lambayeque, y chifles y chocotejas, también de San Roque.

La participación en ferias que menciona Piscoya es una opción para ingresar a EE.UU. con productos que más allá de gustar a los peruanos también enamoren el paladar de otros latinoamericanos. Para este caso existen ferias especializadas --y que convocan a compradores y agentes de la industria de alimentos-- como Fispal Latino, Latin Food, Expo Comida Latina y Feria de Alimentos y Bebidas de las Américas.

Omar Azañedo, subgerente de la Cámara de Comercio Americana del Perú, dice que los productos peruanos de nostalgia deben posicionarse dentro de la categoría gourmet. "Pensar en ofrecerlos solo a peruanos me parece que es desperdiciar esfuerzos cuando tenemos un mercado de latinos y de estadounidenses que pueden quedar encantados con nuestros sabores; claro que esto tiene que ir de la mano de una buena estrategia de márketing". Azañedo sostiene que el peruano común consume lo mismo que cuando vivía en el Perú, y no lo nuevo. Y esa es una tarea por superar para el ingreso de nuevos productos.

La tarde en la que José Delfino habló con este periodista, había enviado un paquete de diversos productos (turrón, Inca Kola, comida criolla deshidratada) para los tripulantes peruanos de un crucero que en unos días llegará a Alaska. Lo primero que quieren hacer al desembarcar y pisar la nieve es tener algo de su país en el estómago.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook