PERSONAJES. Valen por sus acciones
Si hoy, reunido en familia, hace un sondeo e indaga sobre quiénes son los peruanos más admirados, las respuestas podrían variar según la edad. El abuelo probablemente mencionará a Miguel Grau, el padre de las cinco décadas a Mariátegui y las nietas podrían nombrar a Gian Marco o la familia Añaños. ¿Qué pasó con los grandes héroes de antaño?
Jan Marc Rottenbacher --psicólogo social de la PUCP-- opina que las nuevas generaciones valoran de manera distinta a los héroes clásicos o convencionales de la historia, en comparación con generaciones pasadas. "Existe un cuestionamiento a lo que cuenta la historia clásica", dice.
Esta tendencia tiene que ver también con hechos históricos, como destaca la educadora Patricia Lingán, quien explica que a inicios del siglo pasado las heridas de la Guerra del Pacífico aún estaban frescas y ensalzar a personajes de este enfrentamiento resultaba actual, lo mismo que marchar o desfilar como homenaje al Perú. Hoy estos héroes son materia de estudio en las escuelas, pero muchos de los chicos se cuestionan por qué hicieron lo que hicieron. No se trata de desmerecer sus actos, sino que los estudiantes sepan las razones detrás de sus acciones.
HÉROES ANÓNIMOS
Luis tiene 14 años y cuando le preguntamos a qué peruano de hoy o ayer admiraba respondió que no sentía admiración por alguna persona en particular, sino que valoraba los actos heroicos que suceden a diario en el país y muchas veces pasan desapercibidos. Lía, de 15 años, comparte este enfoque y Miguel, de 10, dice: "Se cree que un héroe es el que da la vida por algo o alguien. Yo creo que mi profesora, que vive lejos del colegio, se levanta temprano y nos enseña, es una heroína. O lo que ha hecho y logrado la familia Añaños (dueños de un emporio de bebidas gaseosas encabezadas por Kola Real) es admirable".
Esta tendencia tiene que ver también, como resalta Percy Medina --secretario general de Transparencia-- con la cercanía que puedan sentir los muchachos respecto de estos personajes a los que pueden ver en la calle; y al menos, no por el momento, en libros de historia o museos.