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FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LIMA. Gioconda Belli

Extraños en el paraíso

LA AUTORA NICARAGÜENSE REESCRIBE LA HISTORIA DE ADÁN Y EVA PARA RESOLVER EL MISTERIO DEL ORIGEN Y SENTIDO DE LA CASTIGADA HUMANIDAD EN LA FIL LIMA 2008 PRESENTÓ SU MÁS RECIENTE NOVELA: "EL INFINITO EN LA PALMA DE LA MANO"

Por Enrique Planas

No es gratuito que la celebrada novelista y poeta nicaragüense, después de un poemario titulado "La costilla de Eva", nos sorprenda ahora con su intención de contarnos cómo fue la historia de Adán y Eva como inquilinos del paraíso en su novela "El infinito en la palma de la mano". En efecto, la poeta y narradora, quien presentó en la Feria Internacional del Libro de Lima la novela con que obtuviera el prestigioso premio Biblioteca Breve 2008, se ha sentido llamada a cambiar la imagen que se tiene de la bella y desobediente Eva, signada por todos como la responsable de que la futura humanidad hubiera perdido las bondades del paraíso terrenal.

"Eva es el origen de cómo se fue construyendo la imagen femenina", explica Belli, quien decidió cambiar esa concepción negativa y contar la historia bíblica de otra manera. "Lo interesante para mí del relato del Génesis es cómo nos contamos de dónde vinimos y quiénes somos. La mayoría de historias de origen son bastante culposas. Siempre arrancan de desastres y desobediencias. Por el contrario, me parece que la acción de Eva es extremadamente revolucionaria, pues ella echa a rodar la historia", cuenta.

Ahora que todos la reconocen como novelista, ¿en qué lugar queda su poesía?
La poesía para mí es inevitable. No representa, como en la narrativa, un esfuerzo consciente de mi parte. La poesía me visita. Mis libros de poesía de los últimos años han resultado del proceso de escribirla mientras estoy embarcada en una novela. Yo empecé a escribir poesía simultáneamente con mi incorporación al Frente Sandinista, y la poesía en esos años de lucha y conspiración era perfecta. No hubiera tenido tiempo entonces para sentarme a escribir una novela. Ya después empecé a sentir que quería más. La poesía ya no me alcanzaba para decir lo que quería. Sentía que me estaba repitiendo.

¿No sintió temor de meterse en el proyecto de contar la historia más contada de todas?
Sí, por supuesto. Pasé varios años dándole vueltas sin encontrar el tono de la novela. La historia me parecía fascinante porque si bien es cierto que la conocemos, es muy corta, son solo 40 versículos los que encontramos en la Biblia. Fue como filmar la película completa a partir de un fragmento. Pero claro, cómo contarla sin caer en lo cursi y lo romántico, para transmitir las ideas que buscaba, la profundidad de ese primer descubrimiento del ser humano de lo que es la vida, la muerte, el amor, la reproducción. Fue un reto muy grande.

¿Qué tan peligrosa puede ser esta historia para que el texto canónico de la Biblia le dedicara una presencia tan breve?
Es interesante que los responsables de elegir los textos bíblicos no dejaran entrar más de la historia de Adán y Eva. Lo que me llamó la atención de los textos apócrifos que consulté para enriquecer esta historia fue la poderosa corriente de empatía que desprenden. Es seguro que si yo hubiera estado allí, también hubiera elegido morder la manzana (ríe).

¿Ese mundo primigenio del paraíso, narrado en la novela, tiene que ver con su Managua natal, ciudad que también parece absorbida por la selva?
Fíjate que el primer paisaje imaginario del paraíso terrenal lo he visto muchas veces en Nicaragua. En los años 60 yo trabajaba en publicidad y me tocó hacer una campaña para proteger la naturaleza. Mi misión fue, acompañando a fotógrafos y camarógrafos, buscar arboles bellos y perdernos por los caminos y las cañadas en las afueras de Managua. Esta furia tropical, este extraordinario verdor, era lo más parecido al paraíso.

Es interesante ver que, tras el pecado, lo primero que descubren Adán y Eva es el peso de su cuerpo y el poder de su sensualidad.
Se me ocurrió que, si en el paraíso son eternos, no es necesaria la reproducción. Claro, en el momento que dejan de serlo, la muerte demanda que se reproduzcan. Y por eso ellos empiezan a percibir su cuerpo como el principio de la única inmortalidad que les va a quedar, la de tener hijos que les sobrevivan.

Por otro lado, el personaje de la serpiente, tradicionalmente demoníaco, aquí sorprende por su ambigüedad. Es el demonio y la sabiduría a la vez.
Para mí, es un personaje que funciona como álter ego del creador, su lado femenino, más empático y sabio. La visión que yo tengo del creador en la novela también cuestiona la visión tradicional del Dios cristiano, que más que un Dios hecho a nuestra imagen y semejanza, parece un artista que anda creando universos y que, una vez terminados, se desentiende de ellos. Lo que el libro trata de proyectar es cómo el bien y el mal lo creamos nosotros y que depende de nosotros interpretarlo. Nosotros somos los responsables últimos de nuestras vidas y de nuestro destino.

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