La ceremonia del 28 de julio en el Congreso tuvo matices singulares, protagonizados tanto por el presidente de la República como por algunos congresistas de la oposición
Por Jorge Saldaña Ramírez
- "¡Hola 'Vitocho'! Te felicito por tu campaña, pero tú sabes que en la política nadie desaparece. Todos entramos y salimos".
- "Entonces, ¡en la próxima nos veremos!".
Eso fue parte del risueño diálogo que de manera informal protagonizaron el jefe del Estado Alan García Pérez y el perdedor de la última contienda electoral por la Mesa Directiva del Parlamento, Víctor Andrés García Belaunde, en los intervalos de la sesión solemne del Congreso, convocada para atender el mensaje presidencial.
'Vitocho' no fue el único legislador sorprendido por esta ocurrencia presidencial. Antes de abandonar la sede del Congreso, García Pérez se despidió cortésmente de los fujimoristas Santiago y Keiko Fujimori, saludó al humalista Isaac Mekler y hasta le dio un beso en la frente al representante de Renovación Michael Urtecho.
Algunos representantes de la oposición también supieron hacerse 'notar' a su manera durante la sesión solemne.
Cuando García Pérez ingresaba al hemiciclo se encontraban en sus escaños 82 de los 120 legisladores. Los vacíos más notorios fueron por el lado de Unidad Nacional, bloque fujimorista y del humalismo.
Pero la tensión empezó antes. Ninguno de los humalistas que estuvieron en sus curules aceptó la invitación del flamante presidente del Congreso, Javier Velásquez, para formar parte del grupo de legisladores que --por exigencia reglamentaria-- tienen que ir a Palacio de Gobierno para anunciar al jefe del Estado que el plenario congresal está listo para atender su mensaje anual.
Al final, el grupo de Raúl Castro (UN), Karina Beteta (UPP), María Balta (PAP) y Rolando Souza (GPF) se completó con Walter Menchola, de Solidaridad Nacional.
Lo que no pudo evitar Velásquez fue que lo que vino después. Cuando García mencionaba satisfecho que la inflación peruana es la más baja de la región, la humalista Martha Acosta rompió el silencio del hemiciclo preguntando en voz alta el por qué suben los precios. Pero ella no estuvo sola. Su colega Fredy Otárola también interrumpió el discurso presidencial en la parte referida a las bondades de la actual política de salud. En el momento en que García hablaba del número de operados por cataratas, Otárola espetó: "¡Sí, pero con taladro!", aludiendo al caso denunciado por la prensa en un nosocomio estatal.
Al término de la sesión solemne, oficialistas y opositores se olvidaron de sus diferencias y literalmente corrieron hacia la Sala Grau para degustar el ponche de los libertadores, una tradicional bebida que se toma caliente porque lleva whisky, ron, coñac, vino, oporto, algarrobina, huevo, té, azúcar, leche y canela.
Lo que sí quedó claro es que a partir de la segunda quincena de agosto más de un ministro comparecerá en el Congreso para explicar las generalidades advertidas en el mensaje presidencial.