UN MENSAJE A LA CONCIENCIA
Por Cecilia Rosales Ferreyros
No lo escuchamos hablar de reforma del Estado, ni de reforma económica pero sí de una llamativa necesidad de reformar el alma. El presidente Alan García haciéndonos recordar al hermano Pablo con sus mensajes a la conciencia, aprovechó su discurso presidencial para hacer una invocación a todos los peruanos para que realicen un cambio personal desde su núcleo familiar.
"Ni lo material ni lo legal son suficientes. Nos falta todavía una reforma del alma que solo cada peruano puede impulsar desde su hogar. Que no haya violadores o padres que abusen de sus hijos, que no haya madres que sancionen a los niños quemando sus manos, que no haya choferes irresponsables o asesinos en las calles y carreteras, que nadie se 'bestialice' por el alcoholismo o golpeando a su esposa o conviviente, que no haya muchachos arrastrados por el escándalo y la violencia, que la evasión de impuestos no siga significando astucia, ni se permita el racismo primitivo que ofende y detiene a nuestra patria", pidió García en el hemiciclo del Congreso.
"Todo eso no nace de una ley, solo puede nacer dentro de cada uno por un esfuerzo de reflexión. Todos somos el Estado, que nadie se justifique diciendo violo porque me violaron, pego porque me pegaron, soborno al juez y a la policía y me quejo después de la corrupción, incumplo la ley, no estudio ni cumplo mi servicio porque así lo vi hacer. ¡No! La culpa no siempre es de los otros. Hay que aprenderlo. El cambio nace en cada uno, por el servicio a los demás y cumpliendo su deber. Solo así podrá tener alma el crecimiento material".
SOCIEDAD DESQUICIADA
El complemento a las palabras del presidente llegó con el jefe del Gabinete, Jorge del Castillo, quien puso como ejemplo que luchar contra la corrupción es parte del mensaje del presidente.
"Creo que esa actitud de las personas es fundamental para el ordenamiento de nuestra sociedad. Hay mucho desquiciamiento, desorden, desinformación y mala información. Una de las cosas más perniciosas de los últimos años fue la degradación moral a través de los medios de comunicación chicha, incluida la televisión. La acción psicosocial contribuyó mucho a disociar la personalidad del pueblo peruano y a las personas en particular. Es una recomposición que no se hace de la noche a la mañana".
Del Castillo aseguró que campañas como las que promueven la defensa de los derechos e incentivan la puntualidad están ayudando a los peruanos a tener una posición distinta en comparación a hace dos años. "Los actos públicos empiezan a la hora, la gente es mas cumplidora (...), todo eso es parte de este cambio cultural. Es la actitud del ser humano. En eso el eje esencial es la educación. Es un tema vital porque está mas allá de lo material".
Sobre el tema, el sociólogo Fernando Tuesta, director del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica, señaló que en los estudios que han hecho los peruanos consideran que se deben hacer esfuerzos para mejorar virtudes como honestidad, responsabilidad, justicia y respeto.
"Al lado de la reforma económica y política habría que impulsar, aunque no solo desde el Gobierno, aquellos valores y virtudes que la gente considera que los peruanos requieren".