Por Mariella Balbi. Periodista
Dicen que la decisión de denunciar ante la fiscalía a Leysi Suárez (la llenita bailarina del tropicalísimo conjunto Alma Bella que se fotografió calata sobre un caballo con nuestra bandera) vino de muy arriba. Como fuera, ha sido un gran regalo patrio que nos ha hecho reír a morir, los humoristas se han despachado con talento y el jolgorio dura. El ingenio nacional se puso a trabajar escuchándose expresiones como estas: "Hay que reivindicar al caballo, tiene cara de cansado". "Leysi puso, perdón, dio todo de sí por la bandera". "Esto apunta a la zoofilia". "Seguro hay algo 'gay', la bandera es femenina y ella mujer". "La foto es mala, el caballo tiene pulgas y ella unos rollazos". "Todos los peruanos quieren su Leysi por Fiestas Patrias".
Otros comentarios apuntan al fondo del equino asunto: "Si fuera Claudia Schiffer nadie diría nada". De hecho la modelo se fotografió ligera de ropas y con su bandera más para una campaña nacionalista. El eslogan rezaba: "Invierta en Alemania con pasión". Claudia nunca terminó en la fiscalía teutona. "Ahora Leysi es conocida en el mundo entero --dijo con razón un opinante--, la han entrevistado varias cadenas extranjeras". "La Bolocco lo hizo, las conejitas de Playboy andan con 'minibrasiers' con la bandera gringa". "Si David Beckham se hubiera retratado así todos estarían mudos, incluido el gobierno aprista".
Bromas aparte, el jocoso episodio nos muestra y demuestra que seguimos siendo puritanos hasta la insensatez. Cuando Eva Ayllón salió vestida con una bandera no hubo quejas ni denuncias y no estaba sentada en el aire sino sobre el símbolo patrio. El punto es la desnudez de Leysi y los rollos que la acompañan, ese es el cuerpo del delito, con posaderas sobre o detrás de la blanquirroja. Este sainete nos recuerda que más de la mitad de nuestra vida republicana ha estado bajo gobiernos militares y su peculiar visión del país como un cuartel. Aún quedan rezagos, por ejemplo la obligación de colocar en Fiestas Patrias la bandera peruana en nuestras casas bajo pena de multa. Son pocos los países en el mundo que se rigen por este absurdo imperativo y de los pocos también que dedican dos días a celebrar a la patria.
Habría que eliminar la obligatoriedad y ver, como con el voto voluntario, cuántas casas se embanderan. Gracias a este episodio equino banderil, tropicalísimo, el espíritu nacional se ha alegrado y eso es bueno. Damos fe del excelente sentido del humor del ministro de Defensa y sospechamos que se está riendo solo. Nuestra Leysi le ha ido a pedir disculpas, totalmente vestida claro está, el gesto que corresponde es retirar la inútil demanda en la fiscalía. En esa institución tiene que haber magistrados con gusto por la hilaridad. Entonces, si el caso se archiva sería penoso para el demandante. De no ser así, y la alma bella va al banquillo, pues tendremos circo por un buen tiempo. Solo nos quedaría disfrutarlo a caquinos. Felices fiestas.