Las notas de la corneta (de cuerno de toro) y el tañer de las tinyas (pequeños tambores hechos de piel de oveja) se escuchan jubilosos por estos días en los pueblos del centro del país, especialmente en los ubicados a lo largo del valle del Mantaro y en la zona norte del departamento de Huancavelica. Llegó a estos lugares la fiesta del apóstol Santiago, celebración organizada por los campesinos desde fines de julio hasta mediados de agosto, la cual tiene como fin dar gracias a la tierra por las cosechas y la fecundidad de los animales.
Es una de las celebraciones con mayor significación en el calendario agrícola y ganadero. Tiene su origen en la costumbre que tienen los lugareños de agradecer al taita Wamani (dios Cerro), de quien depende la buena cosecha y la multiplicación de los animales. Mientras que antes se tenía como hábito enterrar muestras de agradecimiento en las faldas de los cerros, ahora cada campesino lo hace en algún lugar de su establo. Allí sepultan chicha, hojas de coca, aguardiente, entre otras ofrendas.
Durante la festividad de Santiago, los hombres y mujeres del campo acostumbran marcar al ganado mientras bailan. Así, grupos de parejas ataviadas con trajes típicos recorren los campos levantando polvo en una desenfrenada danza que por momentos se convierte en un impetuoso zapateo.
Conforme suena la música, los campesinos lanzan arengas de alegría pues quieren que todo el mundo escuche y se entere de lo bien que les ha ido en la siembra, en la reproducción del ganado y en la crianza de sus otros animales. Y hasta parecería que los animales también celebran, ya que llevan colgadas en el cuerpo cintas de colores y una que otra fruta o bizcocho que sus amos les han colocado.
Mientras, las flores silvestres adornan los sombreros, y los hombres y mujeres de campo se reúnen en ceremonias místicas en las que deben escoger, entre una gran cantidad de coca, las hojas más verdes y redondas para luego reunirlas en otro lugar junto a un mate con harina de maíz.
Cada familia campesina que cuenta con ganado, sea la cantidad de cabezas que sea, se une a la celebración. Luego acude a los festejos que organizan sus vecinos, por lo que la fiesta dura muchos días.
EN LA CIUDAD
En algunas de las ciudades del centro del país, como es el caso de Huancayo (Junín), también se celebra la fiesta de Santiago. Grupos folclóricos se encargan de engalanar las calles con animadas bandas y comparsas. Los turistas disfrutan mucho esto ya que así conocen las costumbres locales.