Duelo de magistratura
Señor Director:
Me dirijo a usted en relación con las recientes publicaciones aparecidas en sus ediciones 28/7/08 y 30/7/08 en las que se hace referencia a una denuncia interpuesta ante esta sede en contra de la doctora Elcira Vásquez Cortez, jefa de la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA). Entre el 2007 y lo que va del 2008 se han tramitado ante el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) once denuncias en contra de la citada magistrada, tres en su calidad de miembro de la Sala de Derecho Constitucional y Social y ocho como jefa de la OCMA, de las cuales han sido desestimadas y consecuentemente archivadas nueve. A la fecha, se encuentran en trámite dos denuncias, una de ellas interpuesta por Mariela Y. Rodríguez Vega y la otra por Juan José Santiváñez Antúnez. En ambos casos se vienen analizando los fundamentos expuestos por los denunciantes a fin de determinar si procede o no abrir investigación preliminar. Independientemente de las opiniones a favor o en contra que las decisiones de este consejo pueda suscitar, la función disciplinaria que ejerce la institución se desarrolla con apego estricto al mandato constitucional, y con respeto de las garantías del debido proceso. Puede estar seguro de que el pleno del consejo adopta sus decisiones con total exclusión de factores políticos, mediáticos o de cualquier otra índole que traten de incidir en el sentido de nuestras resoluciones.
Atentamente,
EDMUNDO PELÁEZ BARDALES
Presidente del CNM
La verdad es que nadie puede creer a pie juntillas que sus decisiones respecto a la jefa de la OCMA, Elcira Vásquez, estén limpias de factores políticos ni ajenas a una confabulación para amedrentar a una magistrada conocida por su independencia y seriedad. Como lo decimos en nuestro editorial del 30/7/08, luego de ver la sorprendente conducta del CNM para salvar al cuestionado juez Ángel Romero con una forzada reconsideración, la admisión a trámite de denuncias contra Vásquez despierta muchas sospechas. Estaremos atentos al desenlace de estos procesos.
Salud reproductiva
Señor Director:
Tiene mucha razón el cardenal Juan Luis Cipriani cuando en su homilía por Fiestas Patrias señala: "Estos grupos (ideológicos) recurren a la liberalización de nuevas formas de aborto bajo el pretexto de la salud reproductiva". No hace más que coincidir con las reservas del Perú acerca del término manifestadas en las conferencias internacionales de El Cairo y de Beijing. Lo real es que a través del discurso sobre salud reproductiva se trata de promover lo que hoy conocemos como la reinterpretación de los derechos humanos clásicos que están firmemente establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Bajo este discurso se encubre entre otros propósitos: las esterilizaciones forzadas, esconder información sobre los efectos abortivos y los efectos secundarios de algunos anticonceptivos, argumentar que el embarazo empieza en la implantación del óvulo fecundado y no en la concepción (para aprobar la píldora del día siguiente ), y tratar de evitar el derecho a la objeción de conciencia de los médicos en la legislación sobre salud.
Atentamente,
JOSÉ RENÉ FLORES
DNI 10544157
Hay organizaciones y grupos que tienen como agenda promover el aborto. Pero, que sepamos, no hay iniciativas legales que pretendan legalizar el aborto. Por lo demás, hay planteamientos para establecer criterios sobre el protocolo de aborto terapéutico (aplicable solo en casos extremos en los que peligre la vida de la madre). Las reservas que los representantes del Perú plantearon a las conferencias citadas dicen: El Programa de Acción contiene conceptos como los de 'salud reproductiva', 'derechos reproductivos' y 'regulación de la fecundidad' que, en opinión del Gobierno, requieren de una mayor precisión y de una determinante exclusión del aborto por ser un método contrario al derecho a la vida. Esta discusión es mejor hacerla desde la legislación y la ética más que desde las ideologías.