El lunes puede confirmarse una nueva derrota para Alianza. Esta vez los ganadores serían los árbitros y el castigo lo pagarán los hinchas con la tristeza de no poder ver a su equipo en su estadio por lo menos durante cuatro partidos. Esa sería la sanción que, extraoficialmente, ha recibido el estadio de Alianza Lima después de la agresión sufrida por el juez FIFA Héctor Pacheco en Alianza vs. Bolognesi de hace una semana.
Nadie ha querido confirmar la inhabilitación. El Comercio localizó a Tulio Nicolini, presidente de la Comisión Nacional de Arbitraje (Conar), quien aseguró que más que una inhabilitación del estadio blanquiazul, lo que la Comisión Nacional de Arbitraje busca es que la directiva de Alianza mejore el sistema de seguridad. "Es como si tú invitaras a tu casa a alguien y este se metiera hasta el dormitorio de tus hijos, no pues", dijo. Con Winston Reátegui fue imposible el diálogo. Hasta dos veces aseguró estar "en una reunión".
Héctor Pacheco, el juez agredido, sí habló. "Me pongo a pensar cómo pudieron ingresar los hinchas a los camerinos, si nunca antes se había suscitado un caso similar. La única manera es que alguien les haya abierto la puerta", dijo y abrió las sospechas.
En Matute, los directivos esperan el pronunciamiento oficial de la Comisión de Justicia de la ADFP y se plantean la posibilidad de apelar ante la FPF.
EN LA PICOTA
Aunque hace unos días árbitros de fútbol de Paraguay, Ecuador, Uruguay, Argentina y México apoyaron la decisión de sus pares de Perú de no dirigir los partidos de Alianza, los jueces no han recibido el mismo respaldo en nuestro país.
Las críticas están a la orden del día: los directivos aliancistas fustigaron el arbitraje de Pacheco, y el miércoles la San Martín también se sintió perjudicado. Lo mismo que los jugadores de Cristal, que el pasado domingo se quejaron del arbitraje en su derrota ante el Vallejo. Otra vez se habla de contratar árbitros extranjeros. ¿Serán la solución?