Por Gladys Triveño
Todos los que alguna vez vistamos la Plaza de Armas del Cusco hemos hecho una parada en Café El Ayllu, donde nos recibía un humeante chocolate o ponche caliente.
Este formato de negocio parece que no va más y deja su espacio al nuevo concepto de cafetería (el de franquicias) que está reemplazando la antigua oferta tradicional también en las regiones.
La especialización, la capacidad de innovar y un nivel alto de facturación son las recetas para tomar espacios comerciales, donde los alquileres cuestan algunos miles de dólares por metro cuadrado. Este fenómeno cada vez se extiende más. Primero fueron las farmacias, luego las ferreterías y ahora las cafeterías. Los antiguos negocios se hacen a un lado ante conceptos de un perfil más alto, con buen servicio y hasta una oferta de panadería y pastelería propia de la cadena.
Le echamos la culpa a las nuevas marcas, pero en el fondo hay que reconocer que somos nosotros quienes no hemos podido crear una cadena exitosa y competitiva de otros Ayllu en el Perú y el mundo.