Por Luis Silva Nole
La sociedad debe tratar con dignidad y respeto a los adultos mayores. Ese el axioma que postula la licenciada argentina Laura Irene Bottini, una de las voces más autorizadas en el tema del envejecimiento en América Latina.
Bottini, secretaria general de la Asociación Gerontológica Argentina, será una de las principales expositoras en el seminario internacional de capacitación Cuidado y Autocuidado del Adulto Mayor: Por una Madurez Digna, que organiza la Asociación Adulto Feliz y que se llevará a cabo los sábados 9 y 16 de este mes en la Pontificia Universidad Católica del Perú. A modo de adelanto, Bottini habló desde Buenos Aires con El Comercio.
¿Qué experimenta la persona al ingresar a la tercera edad?
Una de las cuestiones psicosociales más significativas de este tránsito se da cuando los hijos crecen y se van porque son profesionales o se casan. Después de haber criado a los hijos, los adultos mayores pasan a tener espacios libres o nidos vacíos. Se encuentran con una realidad distinta en todos los aspectos.
¿Qué papel juega ahí la pareja?
Uno se vuelve a reencontrar con su pareja luego de 20 o 25 años, después de la crianza de los hijos. El hombre y la mujer vuelven a estar solos, pero los intereses cambiaron. La sexualidad y los tiempos libres, por ejemplo, pueden ser vividos de manera diferente. Esos años deben ser dorados. Ambos deben compartir el tiempo, disfrutar de los amigos, de los nietos.
Muchas personas se deprimen en la tercera edad. ¿Cómo evitarlo?
Eso depende de toda la sociedad. Es necesario un cambio en las actitudes prejuiciosas y peyorativas que se asocian a la vejez. Las personas crecen con eso y cuando son adultas mayores sienten que no valen. Eso tratamos de cambiar en la sociedad. Por eso apuntamos a capacitar a los cuidadores.
Falta tener más conciencia real del problema.
Esto tiene que cambiar porque la tendencia en Latinoamérica, tal como ya sucede en Europa, es tener cada vez más población adulta mayor. Los políticos tienen que darse cuenta de que es una población que puede volcar su experiencia en pro de la sociedad. Hay que crearles espacios donde se puedan desarrollar.
¿Cuál sería la fórmula para combatir el aislamiento?
Tienen que volver a contactarse con sus pares. Se deben formar redes. Pero es indispensable que desde antes se motiven para eso. Porque el aislamiento es terrible.
Muchas veces los hijos cuidan al padre o madre adulto mayor.
Por eso es importante el seminario que llevará a cabo la Asociación Adulto Feliz. Muchas veces los cuidadores se agotan y eso genera maltrato. Un cuidador debe tratar con respeto al adulto mayor, velar para que mantenga su dignidad hasta el último minuto de su vida, pero, sobre todo, capacitarse.
¿Qué papel debe asumir el Estado?
Debe aplicar una política social con leyes sobre el cuidado al adulto mayor y para que este tenga las necesidades básicas cubiertas: salud, vivienda y alimentación. Sé que el Perú, lamentablemente, aún está en pañales en ese tema.