EN LA PUERTA DE BEIJING 2008
Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
BEIJING. China ha decretado alerta máxima tres días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos en Beijing, tras el ataque de ayer contra una estación de policía en la región noroccidental de Xinjiang, en la cual murieron 16 agentes y otros 16 resultaron heridos. Según la agencia de noticias Xinhua, la policía china ve indicios de terrorismo detrás de este atentado.
El departamento de seguridad pública de Xinjiang confirmó que el ataque perpetrado con explosivos de fabricación casera se produjo cuando dos hombres se dirigieron en un camión hacia un grupo de policías que hacían ejercicios matutinos en la ciudad de Kashgar, al oeste de la región, y cerca de la frontera con Tayikistán y Kirguistán.
Catorce policías murieron en el acto y otros dos fallecieron camino al hospital. "Después de estrellar el vehículo contra un poste eléctrico situado junto a la carretera, los dos asaltantes se bajaron y lanzaron dos granadas contra la estación para luego agredir con cuchillos a los dos agentes que quedaban con vida", publicó Xinhua. La policía confirmó que los atacantes ya han sido arrestados.
Las autoridades chinas han advertido reiteradamente del peligro de atentados ante la proximidad de los Juegos Olímpicos. El viernes pasado, el coronel Tian Yixiang, responsable de la seguridad durante la temporada olímpica, declaró que la principal amenaza está representada por grupos islamistas separatistas de la provincia de Xinjiang.
Se refería a al Movimiento Islámico del Turkestán Oriental que, según Beijing y Washington, estaría estrechamente relacionado con Al Qaeda y la organización Hizb ut Tharir, que se declara partidaria de establecer un estado islámico transnacional en esta región, pero que en sus comunicados ha rechazado el uso de la violencia.
Un tercer grupo hasta ahora desconocido, el Partido Islamista del Turkestán difundió un video en Internet hace dos semanas en el que se adjudicaba la autoría de una serie de bombas en ómnibus de Shangái (costa oriental) y Kunming (suroeste). La policía le ha restado credibilidad.
China ha acusado a estos movimientos independentistas de planear atentados contra las Olimpiadas, y en lo que va del año anunció el desmantelamiento de doce células de grupos terroristas y la detención de 82 sospechosos. Según el organismo de seguridad pública, el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental planea cometer atentados entre los primeros días y el 8 de agosto, antes de la inauguración.
El ataque de ayer fue uno de los más cruentos y osados de los últimos años en esta región habitada por ocho millones de uygures de religión musulmana, enfrentados en su mayoría al dominio chino. En el pasado, la ciudad de Kashgar fue el centro de operaciones para los convoyes que recorrían la Ruta de la Seda.
Grupos de derechos humanos acusan a China de usar la guerra contra el terrorismo islamista en esa zona para aumentar la represión contra los movimientos separatistas y la población musulmana. El mismo 1 de agosto, un líder chino de la región reconoció que los sabotajes de uygures son mínimos a pesar del masivo despliegue de seguridad durante los JJ.OO. Hoy queda la duda.
Protestas cerca de TiananmenSegún la ONG Centro sobre los Derechos de la Vivienda y los Desalojos , las obras realizadas por los JJ. OO. de Beijing han supuesto el desalojo de 1,5 millones de personas, una cifra que las autoridades chinas han negado enfáticamente. La policía del distrito se rehusó a dar declaraciones alegando que está investigando la protesta.
La mayoría de estos desalojados se convierten en lo que en China se conoce como peticionarios, personas que, tras agotar todas las vías legales para solucionar su caso, acuden al Gobierno Central buscando justicia e intentan organizar protestas.
Las manifestaciones cerca de la famosa plaza Tiananmen son un dolor de cabeza para las autoridades chinas por el significado histórico que encierra el lugar, vinculado a las protestas estudiantiles de 1979.
CLAVES
Una extendida seguridad olímpica
1. Se han desplegado unos 110.000 efectivos del Ejército de Liberación Popular.
2. Unos 400.000 policías y voluntarios ciudadanos (formados por un escuadrón de jubilados) recorren las calles o hacen turnos en sus barrios.
3. En total 34.000 militares vigilan las instalaciones deportivas, sedes y subsedes olímpicas y 300.000 cámaras de vigilancia nuevas se han instalado en toda la ciudad.