El 12 de julio, las autoridades del sector educación ingresaron a la Videna con un apoyo policial deliberadamente excesivo y con un fiscal de turno. Según algunos testigos, estas personas interrumpieron las clases de la escuela de entrenadores, ingresaron en las oficinas administrativas y levantaron varias actas.
Al día siguiente se constituyó una comisión ad hoc para investigar las presuntas irregularidades del centro. Y menos de un mes después (el 1 de agosto), la Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana (DRELM) emitió la resolución 3190-2008, que declara clausurado el Instituto Alfonso Huapaya Cabrera en virtud a cuatro infracciones consideradas "muy graves". Estas son las acusaciones que pesan sobre el instituto patrocinado por la FPF:
1) Cambio de nombre
Las autoridades señalan que la denominación autorizada para la escuela de entrenadores es: "Instituto Superior Tecnológico Privado Alfonso Huapaya Cabrera". Sin embargo, este consigna en sus documentos oficiales: "Instituto Superior T.P. de Directores Técnicos de Fútbol Alfonso Huapaya Cabrera"; un nombre ligeramente diferente, pero que según las autoridades educativas contraviene las normas.
2) Cambio de carrera
La escuela está autorizada para ofertar la carrera o especialidad de "dirección técnica de fútbol". No obstante, en la revisión de documentos y títulos, los interventores encontraron que los certificados consignan otra denominación: "técnico en dirección técnica de fútbol". ¿Lo mismo? No, a juicio de las autoridades; y por ello la escuela estaría en falta por "ofrecer servicios educativos sujetos a registro o autorización sin contar con los mismos".
3) Las firmas
Las normas establecen que los títulos y documentos del centro educativo deben ser firmados por el director del mismo, quien está debidamente acreditado y es reconocido por las autoridades . En la revisión de varios certificados, la comisión encontró que "aparece una notoria diferencia capaz de hacernos formar la convicción (sic) de que la firma consignada en dichos documentos es marcadamente diferente a la consignada en el Documento Nacional de Identidad (DNI) o en la declaración jurada presentada por el señor Enrique Alejandro Pacheco Velarde, director reconocido por el Ministerio de Educación". Otra infracción calificada de muy grave.
4) Los nombres
Por último, se señala que en los documentos se debe consignar el nombre completo del director. En lugar de eso, solo se consigna "Enrique Alejandro Pacheco" (que coincide con el del hijo, de segundo apellido Farromeque). Por todas estas infracciones, la DRELM dispuso la clausura del instituto.