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COMENTARIO INTERNACIONAL

¿El viraje de América Latina?

Por Andrés Oppenheimer. Periodista

A juzgar por algunos titulares de los últimos días, uno podría concluir que la ola de populismo autoritario liderada por el presidente venezolano Hugo Chávez sigue ganando terreno en Latinoamérica. Sin embargo, puede que la tendencia real en la región sea exactamente la opuesta. Veamos rápidamente las noticias más recientes que sugieren un avance del autoritarismo radical a expensas de la democracia y el Estado de derecho.

En Venezuela, tras perder el año pasado un referéndum que le hubiera permitido eternizarse en el poder, Chávez está prohibiendo que los mejores candidatos de la oposición se presenten en las elecciones clave de noviembre, donde se elegirán gobernadores y alcaldes. El argumento del Gobierno es una farsa, porque la ley dice que solo se puede prohibir la candidatura de quienes tengan una sentencia firme de culpabilidad. Ese no es el caso de Leopoldo López, uno de los políticos más carismáticos del país, ni el de otros muchos a los que el Gobierno ha proscrito.

En Bolivia, donde Evo Morales se dispone a celebrar el 10 de agosto un referéndum destinado a consolidar su poder, el presidente admitió públicamente que se cree por encima de la ley". En Ecuador, el presidente Rafael Correa celebrará un referéndum constitucional el 28 de setiembre que, de hecho, le permitirá asumir poderes casi absolutos.

En Honduras, el presidente Manuel Zelaya anunció que su país se ha convertido en "miembro pleno" del bloque de la Alternativa Bolivariana de los Pueblos (ALBA) liderada por Chávez. En El Salvador, el candidato izquierdista del FMLB, Mauricio Funes, encabeza las encuestas para las elecciones del 15 de marzo del 2009.

Mi opinión: la lista podría ser aun más larga. Pero, por otra parte, el modelo autoritario izquierdista de Chávez está sufriendo golpes internos y externos por todos lados.

En Venezuela, la popularidad de Chávez ha caído. Los venezolanos padecen 30% de inflación, corrupción masiva, nepotismo y cada vez más gente reacciona contra un presidente que está dilapidando la mayor bonanza petrolera de la historia reciente. En Bolivia y, en menor grado, en Ecuador, las fuerzas de oposición están resistiendo cada vez más los esfuerzos de sus respectivos mandatarios para convertirse en presidentes vitalicios.

En Argentina, el gobierno populista de Cristina Fernández de Kirchner perdió su aura de invencibilidad cuando el Congreso rechazó una ley clave del Gobierno destinada a aumentar los impuestos a las exportaciones de soya. Los vientos políticos están cambiando en Argentina, y empezando a soplar hacia el centro.

En Chile, el candidato de derecha Sebastián Piñera encabeza las encuestas para las próximas elecciones. En Colombia, el presidente de centroderecha Álvaro Uribe, o uno de sus ministros, probablemente gane con facilidad las próximas elecciones. En Brasil, lo más probable es que el próximo presidente sea aun más querido en Wall Street que el actual.

Los países más grandes de la región, como Brasil y México, se están convirtiendo cada vez más pragmáticos y globalizados, y podrían acercarse más a EE.UU. una vez que el impopular presidente George W. Bush desaparezca de la escena política. Ya mismo, el bloque pragmático-democrático latinoamericano --encabezado por Brasil, México, Colombia, Perú y Chile-- suma más del 80% del producto bruto y más del 90% de la inversión extranjera en la región. No me sorprendería que, tras diez años de avance del populismo autoritario, el péndulo empezara a desplazarse hacia el centro democrático.

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