ISLAMABAD [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Con la muerte de un francés y otro pakistaní se elevó a 11 el número de montañistas que perdieron la vida el pasado fin de semana en el K2 (8.611 metros), la segunda montaña más alta del mundo --ubicada en el Himalaya--, según informó ayer el secretario de Estado para Turismo de Pakistán, Shahzad Qaiser.
Previamente había sido confirmada la muerte de tres coreanos, dos nepaleses, un noruego, un serbio, un irlandés y un pakistaní.
Un helicóptero rescató ayer a dos holandeses, mientras siguen desaparecidos 11 montañistas de varios países.
Otro escalador italiano logró ser rescatado horas más tarde, después de que este le dijo a un colega por teléfono satelital: "Con toda seguridad, no me voy a rendir ahora".
Wilco van Rooijen, uno de los holandeses --quien sufrió congelamiento en los dedos de los pies--, dijo que, además de la avalancha, se cometieron errores de preparación para el ascenso final.
"Todo iba bien hasta el Campamento Cuatro y cuando intentamos el ascenso final todo salió mal", dijo Van Rooijen a la AP por teléfono desde un hospital militar.
El K2, situado en la frontera de Pakistán con China, es uno de los picos más peligrosos del mundo, con un ascenso más difícil que el del Everest, el más alto del planeta.
Van Rooijen dijo que los montañistas esperaron hasta julio para tener el mejor tiempo posible y decidieron ascender a la cima cuando los vientos dejaron de soplar el viernes. Unas dos decenas de escaladores realizaron el ascenso.
El holandés también afirmó que los que iban adelante colocaron las cuerdas de apoyo en lugares erróneos. El escalador manifestó que quienes siguieron adelante llegaron a la cima antes del anochecer, pero una enorme columna de hielo cayó cuando los montañistas más rápidos descendían por la noche y se encontraban a unos 350 metros por debajo de la cima.
"NO VOY A RENUNCIAR AHORA"
El alpinista italiano Marco Confortola descendió hasta los 6.200 metros. Lo hizo a pie, a pesar de sufrir congelación, y fue asistido por un equipo de apoyo hasta llevarlo al campo base.
"Fue un infierno allá arriba. Durante el descenso, por encima de 8.000 metros, debido a la altitud y el cansancio, incluso me dormí en la nieve y cuando me levanté no sabía dónde me encontraba", dijo Confortola a su hermano Luigi por teléfono satelital. "Mis manos están bien, mis pies están negros a causa de la congelación. Pero puedo andar y quiero llegar al campo base", expresó Confortola.
Agostino da Polenza, miembro de un grupo de investigación con sede en Italia, también habló ayer con Confortola. "Nunca he renunciado a nada en mi vida. No voy a renunciar ahora", dijo Confortola.
Otros intentos de rescate han sido programados hoy con el fin de hallar a los desaparecidos.
EN PUNTOS
Viajes comerciales
El accidente volvió a encender las críticas contra las expediciones comerciales al Himalaya, que ya se dejaron oír tras el desastre que acabó con nueve muertos en el Everest en 1996.
Tour caro
Una visita al K2 cuesta entre 30.000 y 40.000 euros. La subida al Everest es más cara.
Parece supermercado
"El techo del mundo parece ahora un supermercado", comentó ayer el diario italiano "La Stampa".